viernes, 11 de junio de 2010

El último oficial caído en combate

El último oficial caído en combate
La estela de los oficiales supervivientes se extiende durante todos los conflictos que se producen en los años posteriores a la rota. Encontramos a esos hombres en las sucesivas campañas, en las que algunos obtienen ascensos y condecoraciones pero también caen muertos o heridos. Seguimos su rastro tras la pacificación en 1927 y descubrimos que intervienen en conjuras y pronunciamientos contra la república, en la revolución de Asturias y finalmente tomando partido tras el golpe del 18 de julio. Durante la guerra un gran número de ellos son ejecutados. En algunas ocasiones son milicias republicanas quienes los conducen a cementerios o cunetas, pero también otros son fusilados por el bando nacional. A los que caen bajo represalias hay que sumar los que mueren en combate. Cada vez quedan menos y llevan mucha guerra a sus espaldas. Sin embargo y a pesar de la larga y cruel contienda, unos pocos aun encuentran motivación para participar en la segunda mundial. Tres de ellos partirían hacia la lejana Rusia formando parte de la División Azul. El 3 de junio de 1942 falleció el comandante Joaquín de los Santos Vivancos, siendo jefe del 1er Batallón del 263 regimiento de infantería de la 250 División alemana. La División Azul, La Blau. Fue este jefe, el último oficial superviviente de Annual muerto en combate.
Joaquín De los Santos Vivancos. 1896-1942

Marruecos
Joaquín nació en Valencia el 8 de agosto de 1896. Siendo muy pequeño la familia se trasladó a Castellón. Ingresó en el ejército como soldado voluntario en octubre de 1910 a la temprana edad de 14 años y juró bandera en el patio del regimiento de infantería Tetuán 45 en la capital de La Plana. En julio de 1918 supera las oposiciones e ingresa en la academia de infantería en septiembre del mismo año Sus hermanos Miguel y Antonio lo hacen en Valladolid como cadetes de caballería. El 7 de de julio de 1921 obtiene el despacho de alférez de infantería.
Pocos días antes del desastre Joaquín es destinado al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas Melilla 2. En esos momentos en el Grupo servían 13 alféreces de infantería (1 ER) y 4 de caballería (1 ER). Se incorpora a su unidad días antes de producirse la retirada. Participa en los intentos de auxilio a Igueriben y se halla en el campamento general cuando se toma la decisión de abandonarlo. La gran mayoría de compañeros de empleo pueden salvar el pellejo. Entre ellos se hallan los hijos de Fernández Silvestre, Navarro y Jiménez Aguirre. El único alférez muerto en combate del grupo fue Fernando Tomasetti Caritat que falleció cerca de Taouima.
Durante el resto del año continuó en el mismo destino y participó en la reconquista del territorio perdido. En enero del año siguiente las columnas españolas estaban a punto de recuperar la importante posición de Dar Drius. El lunes 9 fue herido en la toma de Dar Azugaj, en aquella posición que meses antes defendió una sección de San Fernando al mando del alférez Ruiz Tapiador. La columna de Cabanellas en la que estaba integrado el grupo de regulares, ocupó la posición y recuperó cadáveres y pertrechos. Entre aquellos esqueletos se pudo reconocer al ingeniero de minas Gabriel Ramos y tres de sus obreros que murieron al intentar dar alcance a la columna del general Navarro. Ese día murió el teniente Narciso Pérez de Guzmán el Bueno, uno de los pocos oficiales que escaparon con vida de Alcántara 14. Su cadáver fue llevado a la plaza y sus padres, los condes de Torre Arias, le dieron sepultura en Madrid.

Concesión Medalla militar colectiva al GFRI 2



Joaquín se recupera de sus heridas y vuelve al grupo que sigue a las órdenes de Núñez de Prado. Los combates se suceden sin interrupción: Hasi Berkan y el Muluya en marzo, avances sobre Tikermin y Arkab en abril y los duros combates en Tuguntz. Día tras día las columnas de Cabanellas, Federico Berenguer, Fernández Pérez y Saro conquistan aquellos lugares donde aun flotaban las tristes historias de sus defensores. Al año siguiente coincide en la unidad con su hermano Antonio, alférez de caballería. Ambos, como el resto del grupo, son condecorados con la medalla militar individual colectiva por su actuación en los combates de Tizzi Azza desarrollados entre el 28 de mayo y el 5 de junio. Poco después se produce el relevo en el mando al ser designado el teniente coronel Sebastián Pozas en sustitución de Núñez de Prado que es ascendido a coronel. En julio, en una vibrante arenga, Pozas hace entrega al grupo de la bandera nacional que les ha concedido el Rey. Pocos días después Joaquín asciende a teniente aunque permanece en el mismo destino. Sobre sus espaldas dos años de duros combates en una unidad duramente castigada por las bajas.


Miguel Nuñéz de Prado y Sebastián Pozas Peréa


En abril de 1924 la familia de los Santos sufre un duro revés al morir en accidente de aviación Antonio. Piloto aviador y teniente de caballería que se hallaba destinado en la escuadrilla de Melilla desde diciembre de 1923, falleció en accidente en el aeródromo de Taouima. En aquellos momentos coincidían en Marruecos cuatro hermanos. Joaquín Luís y Miguel en regulares y el fallecido Antonio en aviación. Su cadáver es enterrado en el cementerio de la Purísima Concepción. Tras una larga permanencia en campaña Joaquín es ascendido a capitán por méritos contraídos en diferentes operaciones y con antigüedad de 30 de septiembre de 1926. Tras la pacificación regresa a su tierra y ocupa una vacante en el regimiento de Tetuán. Sobre su pecho luce varias cruces rojas conseguidas en Marruecos.

España

La sublevación le sorprende en su ciudad, donde se halla en situación de disponible. En Castellón el teniente coronel Primitivo Peire Cabaleiro era el jefe del batallón de ametralladoras y comandante militar de Castellón. Entre los oficiales que se mostraban partidarios de sublevarse destacaba el comandante Carlos García Vallejo. Su anterior implicación como instructor del requeté le hacía propicio para encabezar el levantamiento. Peire se mantuvo leal y García Vallejo no encabezó ninguna sublevación ni sacó las tropas a la calle. A pesar de esas presuntas vacilaciones se incorporó al ejército republicano donde se forjó una brillante carrera. Estuvo al frente de brigadas mixtas, divisiones y hasta del IX Cuerpo del ejército. En junio de 1938 fue condecorado con la prestigiosa medalla al valor y fue ascendido a coronel. Tras la guerra fue detenido, y condenado en 1942 a treinta años de reclusión. Fue indultado en 1945 y puesto en libertad. Falleció en febrero de 1949 cuando contaba 57 años. En 1979 su hija obtuvo del gobierno de la nación la amnistía.


Regimiento de infantería Tetuán 45, Castellón.

De los Santos decide fugarse de la capital e incorporarse a las tropas del bando nacional. Sin duda en su ánimo debieron influir dos matanzas. La primera ocurrida la noche del 29 de agosto en el barco prisión Isla de Menorca anclado en el grao de Castellón. Esa noche milicianos incontrolados sacan a 57 hombres y los fusilan sin contemplaciones. Entre ellos figuran el coronel Julio Rivera Atienza y el teniente coronel Melchor Monzonis Soler padre del laureado Teniente Monzonis muerto en combate en 1926. Junto a ellos varios sacerdotes, oficiales, guardias civiles y simpatizantes del bando nacional. En segundo lugar el fusilamiento masivo en Valencia de oficiales adeptos al levantamiento entre los que se encontraba su hermano Luís y un gran número de oficiales.
La fuga la realizó desde el puerto de Burriana debido sin duda a que debía estar menos controlado que el de la capital. Tuvo que preparar bien la fuga ya que en aquellos días se habían cometido en la población muchos fusilamientos. En el cementerio conviven las lápidas de las victimas de la represión republicana con las que se producirían al ocupar el pueblo las tropas del general Aranda.
Desde Burriana consigue tras un largo viaje llegar hasta Marsella. La armada de guerra vigilaba el litoral lo que convertía la travesía en un trayecto poco seguro. En aquellas operaciones de bloqueo en el litoral valenciano intervino otro superviviente de Annual. El Laya, que tan buenos servicios prestó en la evacuación de las posiciones costeras, tuvo que cruzar disparos contra el Balares y el Canarias. Su comandante en 1921 el capitán de fragata Fco. Javier Salas González fue fusilado en Paracuellos del Jarama el 7 de noviembre de 1936. Su hermano de clase, el Lauria, quedó en poder de la armada nacionalista. Su comandante Tomás Calvar Sancho pudo salvar la vida. Murió en el Ferrol en abril de 1944 tras asistir a un encuentro de fútbol entre el Ferrol y Celta de Vigo. Su hijo Tomás, capitán de artillería, fue defensor del Alcázar de Toledo. Los dos cañoneros fueron dados de baja en 1940 tras treinta años de servicio.

Laya y Lauría

Desde Marsella y gracias a la red de espionaje montada por el mando nacional consigue incorporarse a la zona sublevada y es destinado al ejército del Sur. La primera unidad que mandó fue la 2ª compañía del III Tabor de Regulares de Larache. Su brigada la dirigía el teniente coronel Rodríguez de la Herrán y la 102 división el coronel Castejón Espinosa. Aunque fue organizada en Andalucía, la unidad tenía su cuartel general en Extremadura, en la comarca de la Serena. En enero del 38 participa en las operaciones que se desarrollan para ocupar la sierra de Acebuche en el alto Zujar. Tras su paso por regulares es destinado al regimiento Cádiz 33 que tiene concentrados la mayoría de sus batallones en la 23 División al mando del coronel Juan Herrera Malaguilla que era el jefe del regimiento de Cádiz en julio de 1936. Tenían su cuartel general en el balneario de Fuentealegría, en la provincia de Córdoba. En el primer trimestre del 38 la división es reestructurada y el mando lo asume el general Francisco Borbón de la Torre y las dos brigadas, los tenientes coroneles Martos Peña y Sagrado Marchena. En julio se le habilitó como comandante. Poco antes de acabar la guerra es destinado a la 22 división como jefe del 8º Tabor de regulares de Ceuta 3 y se le reingresa en la escala activa. Fue entonces su jefe el coronel de infantería Eduardo Álvarez Rementeria que había protagonizado una meteórica carrera. El 18 de julio era capitán de infantería en Sevilla y fue uno de los puntales de la sublevación en la capital hispalense. Joaquín finaliza la contienda siendo comandante con antigüedad del 18 de marzo de 1938 y habiendo sido propuesto para recibir la medalla militar individual.


Frente de Andalucía, invierno de 1938

De nuevo vuelve a su ciudad. El antiguo Tetuán 45 se ha convertido en 10º regimiento de infantería, aunque años después volvería a recibir su antiguo nombre, y como tal tomó parte en la guerra de Sidi Ifni donde el regimiento con el numeral 14 destacó el batallón de maniobras que formaban 496 hombres. Durante aquella breve etapa en Castellón el comandante recibe la medalla militar de manos del general Aranda Mata, capitán general de la región militar de Valencia. Fue el último cargo que ocupó el laureado general ya que posteriormente se vio involucrado en conspiraciones con el objetivo de retornar la monarquía. Le salvó su brillante historial y no fue hasta la llegada de la democracia que se le ascendió a teniente general.
Al comenzar esta investigación encontré datos sobre cuatro hermanos de Joaquín, todos fueron militares. José, el mayor, nacido en 1894 era oficial de complemento en 1915 y posteriormente desparece de los anuarios. Antonio murió en 1924 siendo teniente de caballería y aviador. Miguel ingresó el mismo día que su hermano en la academia de caballería y sirvió sobre todo en regulares hasta 1927, después, desaparece de los anuarios. Finalmente Luís, nacido en 1905, era en 1936 capitán de caballería en el regimiento de Lusitania en Valencia. Fue fusilado junto a 2 tenientes coroneles, 1 comandante, 6 capitanes, 16 tenientes, 4 alféreces, 1 brigada y 2 cabos de la misma unidad por milicias republicanas. Su viuda, Vicenta Pons, sufrió todas aquellas guerras. Perdió a su marido en la guerra civil. Su hermano Juan cayó en Marruecos siendo teniente de infantería. Fue fusilado el marido de su madre, que había casado en segundas nupcias con el comandante de artillería Joaquín Pérez Salas y finalmente perdería a su cuñado en Rusia.

Rusia
Al comenzar la segunda guerra mundial España permaneció neutral pero autorizó a sugerencia de Serrano Suñer la creación de una unidad de voluntarios, que integrada en el ejército alemán sería enviada a Rusia. En junio de 1941 el alto mando alemán dio el visto bueno y se puso en marcha la llamada Einheit spanischer Freiwilliger conocida por todos como la División Azul.
Uno de esos jefes que se ofrecieron voluntarios fue nuestro protagonista. Se le encargó la organización de uno de los batallones. No fue el único superviviente de Annual que partió a la lejana Rusia. El laureado coronel Miguel Rodrigo Martínez (compañero de grupo en 1921) y el comandante José Guedea Millán Astray compartieron desde el primer momento destino con Joaquín.


Grupo de Guripas


La unidad sería bautizada como la 250 División del ejército alemán integrada en el XXXVIII cuerpo de ejército. Fue su primer jefe el general Muñoz Grandes. La formaban los 262, 263 y 269 regimientos de infantería, el 250 regimiento de artillería, grupo anticarro, ingenieros, sanidad y cuartel general. El comandante de los Santos estaba al frente del I batallón del 263 regimiento. Era su jefe un viejo conocido de las campañas de Marruecos y de la guerra civil, el coronel José Vierna Trápaga.
El 30 de mayo de 1942 el batallón se hallaba destinado cerca de la aldea de Kopzy. Mientras la oficialidad estaba reunida en un barracón explotó un morterazo. El impacto mató a 1 teniente de ingenieros, 3 soldados y dejó mal herido al comandante de los Santos y al capellán Lorenzo Pina Pérez (26-04-1896, capellán 3º desde 07-08-1926). Ambos fueron trasladados al hospital de campaña de Grigorowo. Pina se recuperó de sus heridas y fue repatriado a España. Sin embargo el comandante no superó las graves lesiones y falleció el miércoles 3 de junio de 1942. Ese día el general Franco inauguraba el pantano de San Bartolomé. Se cumplían cinco años de la muerte del general Mola en accidente de aviación en Alcocero y se publicaba la muerte del general Gorodojansky, jefe del sexto ejercito soviético.
Joaquín fue enterrado en el cementerio de Grigorowo (fila 1, foso 17). Fue substituido en el mando por su amigo el capitán Mora Requejo y posteriormente por el comandante Ramón Blanco Linares. La Blau pagó un alto tributo. Las bajas fueron: 4954 muertos, 8700 heridos, 2137 mutilados y 372 prisioneros. Como bien dicen mis amigos del foro Memoria Blau también hubo un Annual en Rusia.


Cementerio de Grigorowo


Joaquín había sido condecorado con la Cruz de hierro de 2º Clase el 27-04-1942. A pesar de que se publicó que sería repatriado su cuerpo no tengo constancia de que fuera así. El ayuntamiento de Castellón decidió en pleno dedicar una calle en su honor en agosto de ese mismo año. Hoy en día aun sigue llamándose calle Santos Vivancos. Fue el último superviviente de Annual muerto en combate.


Calle Santos Vivancos, Castellón


Bibliografía.
Foro Memoria Blau. http://memoriablau.foros.ws/index.php
Aula militar Bermúdez de Castro. http://www.aulamilitar.com/
Hemeroteca digital La Vanguardia 1921, 1922, 1923, 1924, 1936 y 1942.
Hemeroteca digital ABC. 1921, 1922, 1923, 1924, 1924, 1931, 1936 Y 1942.
Anuario Militar de 1920, 1921, 1924 y 1930.
La División Azul. Las fotografías de una historia. Gustavo Morales y Luís E. Togores. Rizzoli 2008.
Galería Militar Contemporánea. Tomo VII. Medalla Militar. Servicio histórico militar.
Historia de las divisiones del ejército nacional e Historia de las Brigadas Mixtas del ejército popular de la República. Carlos Engel. Almena 1999 y 2000.




martes, 11 de mayo de 2010

EL EJÉRCITO DE DESAPARECIDOS. ARTILLERÍA

El ejército de desaparecidos. Artillería



Siguiendo con la relación de desaparecidos publicada por el Ministerio de la Guerra en septiembre de 1922, citaré los nombres de los oficiales pertenecientes al arma de artillería.

Desaparecidos por empleos
Capitán: 2 (1 Cdcia y 1 Mixto)
Teniente: 18 ( 2 Policía Indígena, 13 Comandancia y 3 Regimiento Mixto)
Teniente ER: 4 (1Pol. Indg. y 3 Cdcia.)
Alférez ER. 2 (1 Cdcia y 1 Mixto)
Total oficiales de artillería desaparecidos: 26


En julio de 1921 la distribución de los oficiales de artillería era:
Comandancia de Artillería de Melilla: 1 coronel, 2 teniente coronel, 3 comandantes, 15 capitanes, 28 tenientes (8 ER) Y 5 alféreces ER. Total 54 oficiales.
Del total fueron dados por desaparecidos 18: 1 capitán, 13 tenientes, 3 tenientes ER y 1alférez ER. Los muertos reconocidos fueron: 1 comandante y 2 tenientes. Un total de 21 oficiales, lo que supone más de 38% de muertos.
Regimiento Mixto de Melilla: 1 coronel, 1 teniente coronel, 3 comandantes, 11 capitanes, 26 tenientes (6ER.) y 3 alféreces ER. Total 45 oficiales.
Fueron dados por desaparecidos: 1 capitán, 3 tenientes y 1 alférez ER. Total 5 oficiales. Los muertos reconocidos fueron: 3 capitanes y 5 tenientes. Todos ellos suman 13 hombres, que representan un 26 % del total.

Policía Indígena de Melilla:
entre los miembros de las tropas de policía indígena figuraban de oficiales de artillería 1 comandante y 3 tenientes (1 ER.). Los tres últimos murieron en combate.
Al margen de estas unidades 1 teniente se hallaba destinado en el servicio de aeronáutica, 2 capitanes disponibles y otro más supernumerario. El total general de oficiales de artillería presentes en julio era de 107 (2 coroneles, 3 tenientes coroneles, 7 comandantes, 27 capitanes, 2 capitanes ER, 44 tenientes, 14 tenientes ER y 8 alféreces ER.) y los muertos en combate 37. Lo que supone un 34,5% del total.


Muertos en combate reconocidos:
Comandancia de artillería:
Teniente Francisco Gracia Benítez: MC Afrau 23-07
Teniente ER Manuel Silvestre Domingo MC Arruit 09-08


Regimiento Mixto de artillería:
Comandante Alfredo Marquerie Ruiz Delgado. MC Arruit 09-08
Capitán Ramón Blanco Diaz de Isla. Jefe 5º Batería de montaña. MC Repliegue 29-08
Capitán Federico La Paz Orduña. Jefe 1ª Batería Ligera. MC Igueriben. 21-07. CLSF
Capitán Francisco Rubio Usera. Jefe 1ª Batería Montaña. MC Arruit. 09-08
Teniente Julio Bustamante Vivas. 1ª Batería Ligera. MC Igueriben 21-07
Teniente Diego Flomesta Moya. 1ª Batería Montaña. MC en cautividad 30-06. CLSF
Teniente Antonio Cortina Rico. 5ª Batería de Montaña. MC Arruit 09-08
Teniente Pedro Gay de la Torre. 2ª Batería Ligera. MC Arruit 09-08

Entre las promociones de artillería las bajas de los tenientes de la escala general fueron:
Promoción ingreso 01-09-1912: 2 muertos en combate
Promoción ingreso 01-09-1913: 5 muertos en combate
Promoción ingreso 01-09-1914: 7 muertos en combate
Promoción ingreso 01-09-1915: 7 muertos en combate


Bibliografía:
Anuario militar 1921
Diario oficial del Ministerio de la Guerra 18 de septiembre de 1922



lunes, 26 de abril de 2010

De Amberes al Rif. El teniente olímpico.

De Amberes al Rif. El teniente olímpico

Entre el 20 de agosto y el 12 de septiembre de 1920 se celebraron en Amberes los Juegos Olímpicos. La VII Olimpiada fue el primer gran evento deportivo mundial tras la Gran Guerra. La organización quiso dedicar la competición a los heridos en el enfrentamiento y recordar el sacrificio de los soldados belgas.
Después de la tremenda conmoción producida por la durísima guerra, las olimpiadas, bautizadas como los Juegos de la Paz, se convirtieron en un aliciente para afrontar la recuperación. Alemania, que tenía que haber organizado los juegos de 1916, no fue invitada a participar. Tampoco lo fueron Austria, Hungría, Polonia, Bulgaria y Rusia. Los intentos de reconciliación del Comité Olímpico fracasaron ya que los gobernantes se negaron tajantemente a permitir su participación. Las heridas tardarían aún un tiempo en cicatrizar.

Amberes 1920

Amberes, agosto de 1920

A pesar de la penuria económica del momento, los belgas pudieron acometer la organización de los juegos construyendo un estadio con un aforo de 30.000 espectadores. La ceremonia de inauguración se celebró en dos actos: en el primero -de carácter religioso- se honró la memoria de los deportistas muertos en la guerra, y en el segundo, ante la mirada del rey Alberto I, los atletas de los veintiocho países hicieron el siguiente juramento: "Juro que nos presentamos a los Juegos Olímpicos como competidores leales, respetuosos del reglamento que los rige y con el deseo de participar con espíritu caballeresco para honra de nuestros países y para gloria del deporte".
Por primera vez en la historia todos los deportistas participantes en una olimpiada entonaron el juramento olímpico bajo la blanca bandera de los cinco aros. Entre aquellos 2741 atletas había 58 miembros de la delegación española, y entre ellos un joven oficial de infantería que tan solo un año después engrosaría las listas de desaparecidos en el Desastre: Jaime Camps Gordón, el teniente olímpico.

Jaime Camps Gordón, el teniente olímpico

Nació en San Sebastián el 28 de febrero de 1896 en el seno de una numerosa familia. Era hijo de José Camps San Feliu y Mercedes Gordón García-Roves, hermana del pintor y director de la Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián, Rogelio Gordón. En agosto de 1912 -superadas las pruebas de acceso- ingresó en la Academia de Infantería de Toledo, donde permanecería durante casi tres años, el último de ellos junto a su hermano Francisco quien también hizo la carrera de armas. Aquel mismo año la promoción recibió la visita de la reina Victoria Eugenia quien, en un acto celebrado en el patio ante cadetes y profesores, entregó una bandera española al coronel director Enrique Marzo Balaguer e instó a los cadetes a ser dignos herederos de la historia y sacrificio de la Infantería. Cumplieron con creces, ya que muchos de aquellos bisoños oficiales, compañeros de Jaime Camps, murieron en combate. Treinta y uno de los componentes de aquella promoción se vieron involucrados en los sucesos de Annual de los que nada menos que 15 morirían entre el 1 de junio y el 9 de agosto: Zarazaga Fernández, Falcó Corbacho, Tojero Díaz, Seoane Basaló, Morales Carames, López Cañete, Castrillón Sánchez, Hoces Olalla, Fernández Vida, Spuche Ibáñez, Tapia Cantón, González Robles, Mille Villelga, Camino López y el propio Jaime Camps.
En junio de 1915, Camps se graduó con el empleo de 2º teniente, siendo su primer destino el Regimiento de Infantería de Burgos 36, de guarnición en León. Este sería su destino más prolongado, ya que permaneció en la capital castellana hasta finales de junio de 1919. Durante esta etapa participó en el despliegue de su regimiento, al mando del coronel José Sánchez Melgar, a raíz de la huelga revolucionaria de 1917. Ascendió a 1er teniente por antigüedad el día de San Juan de 1917. Por RO de 29-6-1919 fue destinado al Regimiento de Sicilia 7 en su San Sebastián natal. La unidad, heredera del viejo tercio de Sicilia que intervino en la batalla de Lepanto, tenía su ubicación en el cuartel de San Telmo donde lucía el viejo lema: “Viejo Tercio que cubres de gloria nuestra España que es patria y hogar. Eres el Valeroso Sicilia y tu historia nos hace vibrar”. En aquellos momentos al frente del regimiento se hallaba el coronel Carlos Tuero O’Donnell. Entre sus oficiales destaca el comandante Luis Pareja Aycuens quien, nacido el 11-9-1892, fue el comandante más joven del ejército español, ascendido  por méritos de guerra el 8 de febrero de 1914 cuando aún contaba 22 años. Durante su estancia en la capital guipuzcoana Jaime Camps tuvo a su disposición una verdadera escuela de atletismo. En la ciudad se celebraban competiciones desde que en 1907 se corriera la primera prueba en Irún. A partir de 1916 se celebraron carreras en el viejo estadio de Atocha. Jaime pudo entrenar con compañeros que con el tiempo llegarían a ser de los mejores de España. Sin duda Camps había sabido elegir el destino más conveniente para practicar la afición que le llevaría a ser olímpico.

Toledo, jura de bandera de la promoción de 1912

La escuela guipuzcoana

San Sebastián era en aquella época una verdadera cantera de atletas: allí se forjó uno de  los mejores atletas españoles de todos los tiempos, Félix Mendizábal Mendiburu, primer campeón de España de 100 m en 1917, que revalidó el título en seis ocasiones más. Otros destacados compañeros fueron los hermanos Ordóñez, el malogrado Juan Muguerza, Ignacio Izaguirre y otros muchos jóvenes que mantenían un alto nivel competitivo. A pesar de su corta estatura -1,61 m- Jaime eligió la disciplina del hectómetro, la velocidad en estado puro, una distancia en la que nuestros atletas no han obtenido nunca ninguna medalla. En aquellos momentos Mendizábal era el rey de la pista con unos tiempos en torno a los once segundos. Posteriormente lo relevó como rey de la velocidad el pequeño de los Ordóñez, Diego, el más joven atleta que participó en aquella olimpiada de la paz. El nombre de Juan Muguerza aún perdura en nuestros días: un memorial de cross lleva su nombre. Tras la competición fue llamado a filas y enviado al Protectorado lo que supuso el final de su brillante carrera, pero entonces, lejos aún de aquella guerra, Juan Muguerza -con 19 años- era el campeón de España de 1500 metros.
Después de un año de duros entrenamientos, Jaime Camps consiguió clasificarse siendo designado para correr la prueba de 100 m y seleccionado por la Federación Española para formar parte del relevo de 4 x100. Fueron sus compañeros en aquella prueba Félix Mendizábal, Federico Reparaz Abaitua, y el joven de 16 años Diego Ordóñez Arcauz. 
Luis Calvet Sandoz

España aportó a las olimpiadas 58 deportistas que compitieron en atletismo, fútbol, polo, tiro olímpico, natación, waterpolo y tenis. El comité, encabezado por el delegado nacional Gonzalo de Figueroa y Torres, estuvo presente junto a nuestros atletas en la ceremonia inaugural el 10 de agosto. El abanderado español era el capitán de la selección de fútbol, el guipuzcoano Mariano Arrate. Entre los miembros del equipo de tiro olímpico encontramos varios militares: Antonio Vázquez de Aldana, coronel de infantería y el atleta de mayor edad con 59 años; José Bento López, capitán de infantería; Luis Calvet Sandoz, ascendido a capitán con tan solo 21 años por los méritos contraídos en los combates de 1909, cuyo hermano Francisco era entonces capitán de policía indígena en Melilla y un año después pasaría a formar parte del ejército de desaparecidos; Antonio Bonilla San Martín; José Mª Trepat Miró, que fue presidente del Español de Barcelona, y del Sevilla; Domingo Rodríguez y Antonio Moreira. Consiguieron un meritorio Diploma Olímpico. La selección española de fútbol -la roja- consiguió la Medalla de Plata. Formaban aquella escuadra: Zamora, Samitier, Sesúmaga, Otero, Arrate, Belauste, Pichici, Eguizabal, Patricio, Pagaza y Acedo. Noventa años después de aquella meritoria medalla la selección española se convertiría en campeona del mundo en Sudáfrica.

Selección española en 1920
La segunda Medalla de Plata que conseguimos se la debemos al equipo de polo, compuesto por Álvaro y José de Figueroa, Hernando y Jacobo Fitz Stuart y Leopoldo Sainz de Maza. Una aristocrática formación, sin duda. Tan solo Mendizábal consiguió llegar a la final y su tiempo ha perdurado durante décadas como el mejor entre los velocistas españoles que han participado en una olimpiada. El relevo quedó apeado en la fase previa, pero Jaime y sus compañeros tuvieron el orgullo de participar en los juegos olímpicos. El solo hecho de competir ya era tremendamente admirable en la España de aquella época que no era la potencia que es hoy. En 1919 Federico Reparaz, periodista y miembro del equipo de atletismo, había escrito sobre la necesidad de la participación de España en los Juegos, ya que el deporte -según afirmaba- distinguía a las sociedades y contribuía a su desarrollo. El Ejército no permaneció ajeno a esta corriente; aquel mismo año el general Villalba Riquelme, ministro de la guerra, impulsó la creación de la Escuela Central de Gimnasia cuya sede fue la Academia de Infantería, de la que el propio Villalba había sido director siendo coronel. La inauguración oficial se produjo el 28 de febrero de 1920, el mismo día que nuestro teniente olímpico cumplió 24 años, y una semana antes de que Manuel Fernández Silvestre fuera nombrado Comandante General de Melilla.

De Amberes al Rif

Tras su aventura olímpica, el teniente Camps vuelve a San Sebastián y poco después es destinado por RO 27-11-1920 al Regimiento de Infantería San Fernando 11, donde sirve también su hermano Francisco con quien coincide unos meses. Para cuando Jaime llega a Melilla -22 de diciembre- la exitosa campaña de Silvestre le había llevado hasta Ben Tieb, posición que, ocupada el 5 de diciembre y asentada en la llanura del Sepsa, se convertiría en un importante campamento sobre todo en la campaña de reconquista posterior al Desastre. Este sería el primer destino de Camps y allí, al frente de su sección, celebró la llegada del nuevo año. En enero se conquistan Mehayast, Afrau, Annual, Morabo y Yebel Udia. Mientras, Camps permanece en Ben Tieb hasta que en febrero, tras la ocupación del Morabo de Sidi Mohamed, es enviado allí al mando de su unidad: una sección de la 1ª Compañía del II Batallón. En el mes de julio de 1921 la posición del Morabo, cuya aguada dista 2 kilómetros, cuenta con depósito de víveres y municiones, puesto de socorro dotado de cuarto de curas, teléfono y estación óptica. Queda constancia de que desde Ben Tieb partían hacia Annual -a 21 kilómetros- caravanas de camellos que organizaba el oficial al cargo del depósito de intendencia. La compañía de San Fernando, de guarnición tenía destacadas dos secciones compuestas por 3 oficiales y 57 soldados, mientras que la tercera sección -1 oficial y 33 soldados- estaba en el Morabo de Sidi Mohamed. Mandaba la compañía el capitán José Querejeta Pavón, y las secciones los tenientes Camps Gordón y Nieves Herrero, y el alférez Vicente Toro. El resto de fuerzas de guarnición lo componían: los ingenieros de red al cargo de las comunicaciones y un pequeño destacamento de intendencia, 1 oficial y 11 soldados; los 24 artilleros del depósito de artillería (sin oficial el 21 de julio) que tan solo contaban con dos cañones Saint Chamond de 7,5 en mal estado; el 5º Escuadrón de Alcántara -4 oficiales y 86 soldados- que tenía su cabecera en Ben Tieb al igual que la 3ª Compañía de Zapadores de la comandancia de ingenieros -2 oficiales y 117 de tropa- que se habían encargado hasta muy pocos días antes de la retirada de Annual de acondicionar la sinuosa pista que conducía hasta allí. También tuvieron su base en Ben Tieb otras dos compañías de zapadores, pero la noche del 21 de julio pernoctaron en Annual. Sin embargo, debido a los enfrentamientos que se desarrollaron para auxiliar a Igueriben se aumentó la guarnición con tropas del tren de combate de Ceriñola, y dos pelotones de intendencia (2 oficiales y 22 soldados). Al cargo del puesto de socorro se hallaba el teniente médico de San Fernando Felipe Peña Martínez, y al frente de todas las tropas -14 oficiales y 363 de tropa (ver anexo 1)- figuraba como jefe de la posición el capitán Antonio Lobo Ristori. En realidad, Lobo mandaba la compañía de ametralladoras del 1er Batallón de San Fernando que tenía sus efectivos repartidos entre Annual y la intermedia “A”, por tanto es posible que el alto mando decidiera que un capitán más antiguo -Lobo lo era desde 1915- se hiciera cargo de la posición aunque su compañía no estuviera destacada en Ben Tieb, personalmente no tengo duda de que tal cantidad de hombres debería estar a las órdenes de un comandante. En posiciones que contaban con guarniciones semejantes, como Igueriben o Sidi Dris, era norma que fuera un comandante quien se hiciera cargo de la jefatura, pero de los tres comandantes que el Regimiento de San Fernando disponía para turnos de operaciones tan solo uno se hallaba en el frente avanzado.

La noche del 21 de julio


En Ben Tieb, conocidas las noticias de los combates en Annual, la noche del 21 de julio ya se respiraba un ambiente enrarecido, a pesar de lo cual, según el testimonio del teniente de intendencia Ángel Guerras (al frente del depósito desde enero), la moral de las tropas era buena. Por la mañana, el oficial preparó un convoy formado por 200 camellos que debía llegar hasta Annual aunque la mayoría no pudo pasar de Izumar debido sin duda a la intensidad de los enfrentamientos que tenían lugar en torno a Igueriben. Ya por la tarde, se incorporaron a la posición 11 oficiales y 258 soldados del Regimiento de Ceriñola (ver anexo 2) con el objetivo de, al día siguiente, formar parte de una columna cuya misión era situar una nueva posición en el camino de Annual, entre Yebel Udia y la intermedia “B”. Más de setecientos hombres pernoctaron aquella noche en Ben Tieb, y antes de amanecer llegó el capitán de estado mayor Sigifredo Sainz, designado para acompañar a la columna que partiría de mañana. Sería el teniente Guerras el encargado de preparar los pertrechos necesarios para fortificar y abastecer el nuevo emplazamiento. A las ocho llegaban los escuadrones de Alcántara que junto a las compañías de Ceriñola y la de zapadores partirían de inmediato; al frente de la fuerte columna, el teniente coronel Primo de Rivera. Poco después, siguiendo órdenes del jefe de estado mayor de Dar Drius, capitán Dolz del Castellar, el teniente Guerras dispuso un nuevo convoy de camellos (más de cuatrocientos) para abastecer a la base avanzada de Annual. Es muy probable que para entonces el general Fernández Silvestre ya hubiera decidido la evacuación; los camellos se perderían y con ellos su carga.

Sigifredo Sainz Gutiérrez 1887-1933

A partir de entonces los acontecimientos adquirieron una vertiginosa y fatal deriva; la columna que había partido para instalar la nueva posición se encontró poco después con los heridos que abandonaban Annual. Ante el imprevisto, Primo de Rivera ordenó volver grupas, pero las mías de policía indígena que se hallaban en las inmediaciones abrieron fuego contra las tropas españolas causando muertos entre los de Ceriñola y los zapadores. Ninguna de las tres compañías de infantería regresaría a Ben Tieb puesto que falleció la mayor parte de sus miembros. Sí lo hicieron, aun habiendo sufrido bajas, los zapadores de García Andújar. El escuadrón de Chicote se incorporó a su regimiento pero recibió órdenes de recoger la documentación y los pertrechos dejados en Ben Tieb y posteriormente unirse a su unidad. Tan solo las tropas de San Fernando y algunos soldados de artillería e intendencia quedaban guarneciendo la posición cuando estaba a punto de llegar el tropel de huidos de Annual. En aquel momento se unió a los hombres de Lobo el teniente de artillería Antonio Enrile que, intentando llegar a su destino en Izumar, quedó atascado en Ben Tieb poniéndose a las órdenes del jefe de la posición. Serán sus testimonios -los de los tenientes Enrile y Guerras- los únicos que aportarán algo de luz sobre lo que iba ocurrir posteriormente, ya que el resto de oficiales nunca pudo declarar; todos desparecieron.

El capitán Lobo al teléfono

Tanto Guerras como Enrile coinciden en que hasta momentos antes de la llegada de la columna de Annual la moral de las tropas era buena. En primer término apareció el convoy de heridos en auto-ambulancias y el coche rápido de sanidad, sin detenerse, y poco después empezaron a llegar las primeras tropas. Los dos testigos convienen en que la retirada se producía en absoluto desorden; los primeros fugitivos llegaban muy afectados por el calor, envueltos en polvo, agotados por la distancia recorrida y con gran depresión de espíritu. El capitán Lobo tomó entonces las primeras medidas encaminadas a reconducir la dramática situación: respetar a todo trance el agua que quedaba, intentar sujetar a las compañías que llegaban para que ayudaran a la defensa y evacuar el ganado del interior del destacamento. El cordón organizado por Lobo y los suyos no pudo contener a la columna y fue, además, contagiado por esta. Lobo ordenó a las dos compañías de intendencia continuar hasta Dar Drius. Los zapadores de la 3ª Compañía se sumaron a las demás en retirada (a esas alturas la compañía de García Andújar había perdido gran parte de sus efectivos) en dirección Dar Drius. El batallón de Ceriñola al mando del teniente coronel Marina que procedía de Annual se detuvo a recomponer sus fuerzas y partió también en dirección Dar Drius. A partir de entonces ya no serían tropas cohesionadas las que pasarían ante los hombres de Lobo sino rezagados o heridos. El capitán Lobo, no teniendo más fuerza que sus soldados y algunos hombres de artillería e intendencia, debía decidir qué hacer.
Antonio Lobo Ristori 1884-1921
El teléfono aún funcionaba y el capitán intentó hablar -se supone que con Dar Drius- con algún superior que le diera órdenes. El teniente Enrile oyó hablar a su superior -aunque no supo con quién- y decir que si no le daban órdenes inmediatamente no podría replegar la fuerza. Es muy probable que el capitán parlamentara con el teniente coronel Álvarez del Corral, jefe del campamento de Dar Drius. El testimonio sin duda más conocido fue el prestado por el médico Peña tras ser liberado en septiembre de 1921. El oficial relató que el capitán Lobo intentó contactar con Dar Drius y al no obtener respuesta de su interlocutor le comunicó que si no recibía órdenes en cinco minutos tomaría el silencio como orden de evacuación. La declaración de Peña también daba a entender que la retirada se tornó en desastre debido a la obsesión del pánico y a la falta de moral y gobierno de las tropas. Aunque no hubiera hostilidades, nadie quiso detenerse en Ben Tieb.
Poco después, el capitán ordenó a los tenientes Guerras y Enrile que destruyeran los depósitos de intendencia y artillería respectivamente. Ambos cercaron con paja los depósitos, los rociaron con gasolina y esperaron las órdenes de Lobo que ya había formado las tropas. Eran aproximadamente las 15:00 horas.
El teniente Enrile y un cabo serían los últimos en abandonar la posición ya que tenían que esperar que la tropa se alejara para prender fuego al polvorín tras haber inutilizado las dos piezas de artillería. Antonio Enrile no pudo precisar qué cantidad de cartuchos quedaban en el almacén, pero sí dijo que había una gran cantidad de obuses de artillería. El estadillo del parque de artillería de julio de 1921 reflejaba que en aquellos días en el depósito de Ben Tieb había almacenados: 119 650 cartuchos de máuser, 50 granadas de mano, 1450 cartuchos de cañón de 7,5 o 7,52 cm y 290 cartuchos de cañón de 8 cm. Cuando las tropas de infantería se habían alejado del destacamento lo suficiente, el teniente Enrile y el cabo de artillería prendieron fuego a la munición que explosionó cuando se incorporaban a la columna. A media tarde llegaron en buen orden a Dar Drius recogiendo por el camino a heridos y rezagados y sin sufrir bajas. Mucho se habló después de la decisión del capitán de abandonar Ben Tieb. ¿Se habían agotado todas las posibilidades de defensa? ¿Quién había dado la orden de retirarse? Los testimonios de los pocos supervivientes abundaron en el sentido de que nada más se podía hacer.

Esquela oficiales de San Fernando 11

Tanto el Morabo de Sidi Mohamed como la posición intermedia “A” dependían en cuanto a su abastecimiento de Ben Tieb. Este aspecto me hizo pensar si correspondía a Ben Tieb o a Dar Drius ordenar el repliegue el día 22 de julio. Parece ser, según declaró el teniente de artillería Gómez López, que al telegrafista de Dar Drius se le olvidó comunicar a la intermedia “A” la orden de repliegue sobre Dar Drius, sellando de esta manera el destino del destacamento. En el caso de la guarnición del Morabo, al no presentarse supervivientes no fue posible dilucidar ni si recibieron orden de retirada ni, en su caso, quién la cursó. El capitán Sainz en su libro escribió que a la posición sí se le comunicó la orden de repliegue -no aclara quién lo hizo- y que el oficial al mando contestó que como estaba rodeado de enemigo, le era imposible intentar la salida y morirían con honra.
José Escribano Aguado 1883-1921
En abril de 1923, César de Medina Bocos, poeta vallisoletano y padre del teniente Antonio de Medina, muerto en la posición intermedia “A” escribió una carta al consejero Ataulfo Ayala expresando una serie de dudas sobre lo ocurrido en la posición donde falleció su hijo Antonio. En el punto quinto de un total de siete escribía César de Medina que “Aunque la posición “A” hubiera sido olvidada sobre el papel, no podía ser desconocida en el terreno, al menos por las fuerzas que guarnecían el campamento de Ben Tieb, porque estaba a la vista y era abastecida por un convoy que partía diariamente de dicho campamento, el cual, sin embargo, fue evacuado y destruido totalmente sin que se procurara recoger la escasa guarnición de la posición “A”, ni se le enviara ningún socorro”. 
El 23 de julio la columna del general Navarro partió de Dar Drius a las 14:00 en dirección Batel. La columna, formada por 2566 hombres, llevaba en retaguardia las fuerzas de San Fernando -720 oficiales y soldados- entre ellos el teniente Jaime Camps Gordón. Navarro se mostró terminante con las bajas que se pudieran producir “O entramos todos en Batel: sanos, heridos y muertos, o todos nos quedaremos por el camino”. Para la columna, franquear el río Igan fue una prueba de fuego en la que moriría un gran número de soldados que habría que sumar al de los cazadores de Alcántara que habían pasado con anterioridad.

Gracias al testimonio del soldado Esteban Paredes García podemos conocer cual fue el trágico final del teniente Camps. Algunas de las fuerzas que se retiraron de Dar Drius a Batel y Tistutin siguieron adelante en dirección Monte Arruit, Esteban Paredes afirmó que al acercarse a esta última posición fueron atacados al ser considerados enemigos y siguieron en dirección a Melilla consiguiendo llegar a Zeluán. En la Alcazaba se reunieron fuerzas de diferentes cuerpos, entre ellos los tenientes Jaime Camps, Ricardo Alarcón y 23 soldados del regimiento de San Fernando. El 3 de agosto al producirse la capitulación resultó muerto el teniente Camps.
He podido constatar que la familia Camps Gordón sufrió muchas pérdidas: Jaime murió en el Rif, y otros tres hermanos fueron víctimas de la guerra civil. Dos de ellos -Mariano y Ramón- murieron luchando en las filas del bando sublevado; el primero falleció en noviembre de 1936 en Madrid siendo cabo de la 6ª Bandera, y el segundo siendo teniente de artillería en Mallorca el 17 de agosto del mismo año. Por su parte, Francisco Camps, con quien nuestro oficial olímpico había compartido destino en 1921, era capitán de carabineros al estallar la guerra. A diferencia de sus hermanos, se mantuvo fiel a la República y tras combatir contra milicias de Falange fue detenido en Burgos, juzgado y condenado a muerte, sentencia que se cumplió el 29 de julio de 1936. En menos de cuatro meses la familia Camps Gordón sufrió, con la mayor dureza, las consecuencias del conflicto que asoló el país. Otro de los hermanos Camps, José, siguiendo la tradición familiar mostró interés por la pintura y fue fundador de una prestigiosa escuela en San Sebastián.  

Los oficiales de Ben Tieb

De todos aquellos oficiales que pasaron la noche del 21 de julio en Ben Tieb, pudieron salvarse el capitán Ricardo Chicote y los tenientes Ángel Guerras, Antonio Enrile, Francisco Azin, Fernando Vea-Murguía y Felipe Peña. Este último además, único médico -de los seis presentes- superviviente de la matanza de Monte Arruit; después de haber sido apresado el 9 de agosto, logró finalmente escapar. Felipe Peña falleció en Bilbao en 1946. En Monte Arruit murieron: el capitán García Andújar, quien hoy en día tiene una calle en Almería, y el alférez Casimiro Gil Vicent ambos de la 3ª de zapadores; el capitán José Querejeta (el 9 de agosto); el alférez Vicente Toro Tellechea (en fecha indeterminada) y el jefe de la guarnición de Ben Tieb, Antonio Lobo Ristori (San Fernando 8-9-1884). Para seguir los pasos de aquellos últimos días de la vida de Lobo contamos con el diario del capitán Sigifredo Sainz. Antonio Lobo había sido herido leve el 27 de julio en el repliegue de Batel a Tistutin donde participó activamente en la defensa hasta la retirada a Monte Arruit, y allí falleció el 9 de agosto. El Regimiento de San Fernando perdió a 1 de sus 3 tenientes coroneles, 1 de 5 comandantes, 16 de sus 26 capitanes, 33 de los 54 tenientes y 18 de los 25 alféreces; un total de 69 oficiales -61 % del total-, una gran parte de las compañías perdió a toda la oficialidad. En cuanto a los suboficiales y la tropa, el regimiento admitió haber perdido en aquellos días 1712 hombres. Tras la reconquista de Monte Arruit se pudieron reconocer algunos de los cadáveres hallados en el recinto, entre ellos el del capitán Antonio Lobo. En febrero de 1925 se le trasladó a Cádiz, siendo el encargado de preparar sus restos para el postrero viaje otro protagonista del Desastre: el médico Joaquín D’Harcourt. Finalmente me gustaría recordar a los oficiales de Ceriñola que habían pernoctado también en Ben Tieb el 21 de julio: dos capitanes y seis tenientes fallecidos de los once oficiales que habían partido de Melilla dos días antes.

Anexo 1. Guarnición de Ben Tieb el 21 de julio de 1921

Anexo 2


Bibliografía.
Anuario militar de 1921
Hoja matriz de Servicios de Jaime Camps Gordón. Archivo histórico militar de Segovia.
Hemeroteca ABC. Agosto y septiembre de 1922.
Eduardo Pérez Ortiz. 18 Meses de cautiverio. Editorial Interfolio 2010.
Expediente Picasso
Francisco Ángel Cañete Páez . La Academia de Infantería. ASASVE 2010
SR/ Olympics Sports.
http://www.sports-reference.com/olympics/athletes/ca/jaime-camps-1.html
Olympians from Spain. http://users.skynet.be/hermandw/olymp/cesp.html
Real federación española de atletismo. Cronología del record de España de 100 m.
Pagina oficial Real Sociedad de Fútbol.
http://www.realsociedad.com
Hemeroteca Diario Vasco
Amberes 1920.
http://www.barris.org/noticiaslinks/amberes.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Amberes_1920
Buscador de imágenes de google.

jueves, 11 de marzo de 2010

EL EJERCITO DE DESAPARECIDOS. INFANTERÍA

EL EJERCITO DE DESAPARECIDOS. INFANTERÍA
El 18 de septiembre de 1922, el diario oficial del Ministerio de la Guerra publicaba la relación definitiva de oficiales de infantería desaparecidos el año anterior durante los meses de julio y agosto de 1921. La escalofriante cifra arroja un balance de 182 nombres. A esta cantidad habría que añadir aquellos cuya muerte se produjo de forma oficial o pudieron ser trasladados y enterrados en la plaza o en lugares identificados.

La dramática relación por unidades sería:

Regimiento de Infantería San Fernando 11: 1 comandante, 11 capitanes, 27 tenientes (5 de ellos pertenecientes a la escala de Reserva) y 15 alféreces (1 de ellos de la Escala de Reserva). Total 54 oficiales. Si tenemos en cuenta que en el anuario militar de 1921 aparecen 108, nos da la terrible cifra de un 50% de muertos a los que habría que sumar los que ya fueron dados de baja a finales de 1921. Especialmente dura fue la mortalidad entre los tenientes de la escala general que prácticamente desaparecieron al completo. En la relación aparecen 22 nombres de un total de 29 en el anuario.
Regimiento de Infantería Ceriñola 42: 1 teniente coronel, 1 comandante, 5 capitanes, 21 tenientes (de ellos 3 de la escala de Reserva) y 8 alféreces. Total 36 oficiales de un total de 103.
Regimiento de Infantería Melilla 59: 1 comandante, 8 capitanes, 14 tenientes (1 de la escala de Reserva) y 9 alféreces. Total 32 hombres de un total de 103 presentes en julio.
Regimiento de Infantería: África 68: 1 Comandante, 8 capitanes, 22 tenientes (3 pertenecientes a la escala de Reserva) y 5 alféreces. Total 36 oficiales de un total de 113
en el anuario de 1921.
En la fatídica relación aparecen dos capitanes en situación de disponibles. Sin embargo en julio aun estaban encuadrados entre los regimientos de infantería. Apolo Lagarde se hallaba al frente de una compañía de África y Luque Pinillos de otra de Ceriñola.
Entre los cuatro regimientos de infantería suman un total de 156 oficiales desaparecidos, de los 430 oficiales destinados en la comandancia, lo que representa un 36,7 % del total.

Brigada Disciplinaria: 3 tenientes.
Compañía de Ametralladoras de posición: 1 capitán y 2 tenientes.
GFRI 2: 2 tenientes (1 perteneciente a la escala de Reserva).
Tropas de Policía Indígena: 3 capitanes, 11 tenientes (2 de la escala de Reserva) y 2 alféreces. Total 16 oficiales de un total de 54 presentes en el anuario.
Ayudante: 1 capitán de la escala de reserva, ayudante en Zeluán.

Relación de desaparecidos
 

Adolfo Bermudo Soriano
África 68
Capitán
Adolfo Del Hoyo Paules
Policía Indígena
Teniente
Adolfo Falco Corbacho
África 68
Teniente
Adolfo García Margallo Cuadrado
San Fernando 11
Capitán
Adolfo Zurita Bayod
África 68
Teniente
Agustín Alvargonzalez Rey
San Fernando 11
Teniente
Agustín Bustamante Vivas
San Fernando 11
Alférez
Agustín Carrasco Carrasco
Ceriñola 42
Teniente
Agustín Martínez Luque
Policía Indígena
Teniente
Alberto Balseyro Gómez
Policía Indígena
Alférez
Alberto Ortega Nieto
Melilla 59
Alférez
Alfonso Galán Arrabal
Cia. Amet.
Teniente
Alfonso López Pompier
África 68
Teniente
Andrés Molero Pimentel
África 68
Capitán
Andrés Piña Rodríguez
África 68
Comandante
Ángel Zaspe Perurena
Melilla 59
Alférez
Antonio Alcaine Albiñana
África 68
Capitán
Antonio Antón Palacios
San Fernando 11
Alférez
Antonio Ganga Treviño
San Fernando 11
Teniente
Antonio García Fernández
Ceriñola 42
Teniente
Antonio Gómez Maristany
Policía Indígena
Teniente
Antonio Márquez Tellechea
San Fernando 11
Teniente
Antonio Martín Díaz
Bgda. Discp.
Teniente
Antonio Mourille López
Policía Indígena
Teniente
Antonio Quero Molina
San Fernando 11
Teniente ER
Antonio Reyes Martín
GFRI 2
Teniente ER
Antonio Rubio Santos
Melilla 59
Teniente
Apolo Lagarde Leyva
Disponible
Capitán
Arturo Bulnes Martín Vegue
Ceriñola 42
Capitán
Arturo Mandly Ramírez
África 68
Teniente ER
Bartolomé León León
África 68
Alférez
Benito Ferrer Cabal
Cia. Amet.
Capitán
Benito Luque Pinillos
Disponible
Capitán
Candido Irarazabál Jaquetot
Melilla 59
Capitán
Carlos Hernando Padrosa
San Fernando 11
Capitán
Clemente Tojero Díaz
Melilla 59
Teniente
Constantino Jordá Rodríguez
Melilla 59
Alférez
Darío Cruz Fernández
San Fernando 11
Teniente
Darío Fernández Reigada
San Fernando 11
Alférez
Drosino Seoane Basaló
África 68
Teniente
Edmundo Ruiz Pueyo
Melilla 59
Teniente
Elifio Félix de Vargas Martín
Ceriñola 42
Teniente
Eloy Sánchez de la Orden
San Fernando 11
Capitán
Emilio Creagh Gómez Orozco
Melilla 59
Capitán
Emilio Martín Barroso
Aydte. Zeluán
Capitán ER
Emilio Morales Tovalina
Ceriñola 42
Capitán
Emilio Sánchez Hernández
África 68
Teniente
Enrique Amador Asín
Melilla 59
Capitán
Enrique Barceló Landeira
África 68
Teniente
Enrique Casuso Ventura
San Fernando 11
Alférez
Enrique Haro Melgares de Segura
Policía Indígena
Teniente
Ernesto Rodríguez Chacel
África 68
Capitán
Evaristo Meana Brun
Ceriñola 42
Alférez
Fabián Ramos Mella
África 68
Teniente
Federico García Moreno
Ceriñola 42
Teniente
Federico Sabona Galtier
Ceriñola 42
Alférez
Felipe Acuña Díaz Trechuelo
Ceriñola 42
Teniente
Félix García Rodríguez
África 68
Teniente ER
Fernando Casalini Redondo
San Fernando 11
Teniente
Fernando Cosidó Cantó
Ceriñola 42
Alférez
Fernando Esteban y Esteban
Melilla 59
Teniente
Fernando Núñez Chavarría
África 68
Teniente
Fernando Rabasa Muñoz
Ceriñola 42
Teniente
Fernando Velasco García
Ceriñola 42
Teniente
Fidencio Carniceros Rendós
África 68
Alférez
Francisco Arce Guerrero de Escalante
Ceriñola 42
Teniente
Francisco Arenas Gaspar
África 68
Teniente
Francisco Asensi Rodríguez
África 68
Capitán
Francisco Calvet Sandoz
Policía Indígena
Capitán
Francisco Cortes Aguilar
África 68
Alférez
Francisco Delgado Nudi
Melilla 59
Teniente
Francisco Dueñas Sánchez
África 68
Alférez
Francisco Maldonado de Meer
Policía Indígena
Teniente
Francisco Moreno Asensio
África 68
Teniente
Francisco Núñez Cabaleiro
San Fernando 11
Teniente
Francisco Rodríguez Pons
Ceriñola 42
Teniente ER
Gaspar Gil Otero
San Fernando 11
Teniente
Gonzalo Morales Caramés
Melilla 59
Teniente
Gregorio Martín Barco Huertas
San Fernando 11
Alférez
Guillermo Fernández Lasso de la Vega
San Fernando 11
Teniente
Ignacio Fernández Nespral Salazar
San Fernando 11
Alférez
Isidoro López Camiña
Ceriñola 42
Alférez
Isidro López Cañete
Melilla 59
Teniente
Isidro Velasco Agudo
San Fernando 11
Teniente
Jacinto de Juan Montes
San Fernando 11
Teniente
Jaime Camps Gordón
San Fernando 11
Teniente
Jerónimo Fabregas Coranti
Melilla 59
Teniente
Jesús Benito Martínez
Policía Indígena
Teniente
Jesús González Arroyo
San Fernando 11
Teniente
Jesús López Vicente
San Fernando 11
Capitán
Joaquín García Muñoz
Melilla 59
Alférez
Joaquín Lago de Lanzas Lazaga
África 68
Teniente
Joaquín Nieves Herrero
San Fernando 11
Teniente
Joaquín Pérez Valdivia
San Fernando 11
Capitán
José Aguilar de Mera
Ceriñola 42
Teniente
José Bravo López Pastor
Melilla 59
Alférez
José del Pino Serrano
San Fernando 11
Alférez
José Escribano Aguado
San Fernando 11
Capitán
José Gutiérrez Calderón
África 68
Teniente
José Hernández Mira
San Fernando 11
Capitán
José Herrero Tornadijo
Ceriñola 42
Alférez
José Hoces Olalla
San Fernando 11
Teniente
José Pérez Peñamaría Saco
Ceriñola 42
Capitán
José Querejeta Pavón
San Fernando 11
Capitán
José Quintero Ramos Izquierdo
Policía Indígena
Alférez
José Reyes Grao
África 68
Capitán
José Rubio López
San Fernando 11
Alférez
José Sánchez Delgado
San Fernando 11
Teniente ER
José Sanz Martínez
San Fernando 11
Teniente
José Torre Aranaga
Bgda. Discp.
Teniente
Juan Cañas Sánchez
Ceriñola 42
Teniente
Juan González Conejero
Ceriñola 42
Teniente
Juan Mestre Martorell
África 68
Teniente
Juan Pérez Roldán
Melilla 59
Alférez
Juan Spuche Ibáñez
San Fernando 11
Teniente
Juan Velazquez Gil Arana
Melilla 59
Comandante
Julián Colomina Gironés
San Fernando 11
Alférez
Julio Andréu Romero
San Fernando 11
Capitán
Julio Benítez Benítez
Ceriñola 42
Comandante
Julio Borondo Sánchez
Ceriñola 42
Teniente
Julio Díez Zamorano
África 68
Teniente
Julio Galván García
Bgda. Discp.
Teniente
Justo Espinosa Ortiz
Policía Indígena
Teniente
Leopoldo Aguilar de Mera
Ceriñola 42
Teniente
Liborio Pérez Renuncio
Melilla 59
Capitán
Lorenzo Chueca Udaondo
Ceriñola 42
Teniente
Luís Andujar Gregorio de Tejada
San Fernando 11
Teniente
Luís Benlloch García
San Fernando 11
Teniente
Luís Cuadrado Jaraba
Melilla 59
Capitán
Luís de Lacy Aguilar
San Fernando 11
Capitán
Luis Huelin Gómez
San Fernando 11
Teniente
Luís Martín Moreno
África 68
Capitán
Luís Mondejar Gil Pareja
Ceriñola 42
Alférez
Luís Prieto Rodríguez
Ceriñola 42
Teniente
Luís Salto Rodríguez
Policía Indígena
Capitán
Luis Tapia Rincón
Melilla 59
Teniente
Luís Viudez Pascual
Melilla 59
Teniente
Manuel Anisi De Lucas
África 68
Teniente
Manuel Castro Muñoz
Ceriñola 42
Teniente ER
Manuel Fernández Capalleja
África 68
Teniente
Manuel García Ovies
África 68
Teniente
Manuel Sánchez de las Matas Rubí
Melilla 59
Capitán
Manuel Soto Conde
Ceriñola 42
Teniente ER
Manuel Sousa Casani
Policía Indígena
Teniente
Mariano García Martínez
San Fernando 11
Teniente ER
Mariano Romero Duelo
Melilla 59
Teniente
Mariano Trujillo Peñalver
Melilla 59
Alférez
Mariano Vietyz Aguilar
Melilla 59
Capitán
Marina Viñaras, Pedro
Ceriñola 42
Teniente Coronel
Miguel Gómez Vergara
San Fernando 11
Alférez
Miguel Morales Delgado
África 68
Teniente ER
Miguel Pérez García
Ceriñola 42
Capitán
Modesto Martínez Taboada
Ceriñola 42
Alférez
Moisés Vicente Cascante
Policía Indígena
Teniente ER
Nicolás Alderete Heredia
África 68
Alférez
Nicolás Alvariño Allegue
San Fernando 11
Teniente
Ovidio Rodríguez López
Ceriñola 42
Teniente
Paulino García Corral
Policía Indígena
Teniente ER
Pedro González Murga
San Fernando 11
Teniente
Pedro Hernández Corral
Melilla 59
Teniente
Pedro Valls de la Torre
Ceriñola 42
Teniente
Rafael Capablanca Moreno
Policía Indígena
Capitán
Rafael Villanova Hope
Ceriñola 42
Alférez
Ramón Mille Villelga
África 68
Teniente
Ramón Montealegre Díaz
Melilla 59
Alférez
Ramón Rodeiro Serrano
San Fernando 11
Teniente
Ramón Rodríguez Ceballos
San Fernando 11
Alférez ER
Ricardo Alarcón Munuera
San Fernando 11
Teniente ER
Salvador Relea Campos
Melilla 59
Teniente
Salvador Sanchis Andrés
San Fernando 11
Alférez
Samuel Peris Peris
San Fernando 11
Teniente ER
Santiago González Munne
San Fernando 11
Comandante
Sebastián Moreno Zumel
Melilla 59
Capitán
Sebastian Sabater Gomila
San Fernando 11
Capitán
Sergio González Fernández
África 68
Teniente
Tomás Pérez Andrade
Ceriñola 42
Teniente
Tomás Piera Armendariz
San Fernando 11
Alférez
Vicente Blanco Torrubia
Melilla 59
Teniente ER
Vicente Camino López
GFRI 2
Teniente
Vicente Toro Tellechea
San Fernando 11
Alférez
Vicente Zaspe Perurena
Melilla 59
Alférez
Víctor González Mendoza
San Fernando 11
Alférez


Desaparecidos por empleos:
1 teniente coronel
4 comandantes
36 capitanes
86 tenientes
38 alféreces
1 capitán ER.
15 tenientes ER.
2 alféreces ER.

Tal número de bajas obligó al ministerio de la Guerra a publicar las reales órdenes del 29 de julio de 1921 y posteriormente otra, el 6 de septiembre. En tales circulares se consideraban caducados o finalizados los permisos y licencias que entonces disfrutaban los jefes y oficiales. Quedaba expresamente prohibido conceder permisos que no fueran debidos a enfermedades o causas plenamente justificadas y debidamente autorizadas por el ministerio a petición del Alto Comisario. En un principio las vacantes se cubrían con los cuadros de eventualidades, en otras ocasiones los oficiales iban destinados en comisión a los regimientos más castigados. En el caso del Alcántara 14, Berenguer solicitó que todos los capitanes que se hallasen en esta situación provisional lo hicieran de manera efectiva para cubrir las necesidades del regimiento.







Bibliografía:
Diario oficial del Ministerio de la Guerra. 18 de septiembre de 1922.
Anuario Militar 1921