viernes, 1 de abril de 2011

Vidas Paralelas. Tras los pasos de los hermanos De la Paz Orduña.



VIDAS PARALELAS


Tras los pasos de los hermanos De la Paz Orduña.
Hace meses contacté a través de un foro de historia militar con Pilar, sobrina nieta de Miguel y Federico de la Paz Orduña. En un principio pensé que el contacto no llegaría más allá de algún intercambio de correos solicitando información y el envío de fotografías u otro tipo de documentación. Tengo que reconocer que erré de plano en mis pronósticos. El interés de Pilar por la figura de sus antepasados ha sido y es constante, decidido y persistente. Desde entonces, nos hemos sumido en una apasionante investigación que ha llevado a profundizar en todos los recovecos de la vida de los capitanes. Por esto quiero mostrarle mi gratitud por la confianza depositada y la estrecha colaboración. No menos agradecimiento siento hacia Pili Campuzano de la Paz, sobrina de los capitanes. También  me gustaría dedicar este homenaje a todas las nietas y nietos de los tres hermanos De la Paz. Estoy convencido que rescatar su recuerdo y rememorar sus trayectorias es el más sano ejercicio que se puede realizar para recuperar su memoria histórica.
Mucho tiempo llevaba madurando publicar un relato sobre alguna de las tristes historias fraternarles que ocurrieron en aquellos días de julio. Creo sin duda que la que protagonizaron los hermanos De la Paz es una de las que más conmovieron a la opinión pública de entonces. Recordar a Miguel y Federico es también rendir homenaje a las diferentes parejas de hermanos que murieron en la vorágine del desastre. A día de hoy conocemos detalles de toda su vida y la familia ha sabido guardar un amplio e inédito archivo fotográfico que condimenta con soltura la información escrita y oral. Utilizar gran parte de ese material gráfico nos permitirá repasar la carrera y los acontecimientos en los que se vieron inmersos Miguel y Federico. Una vida en imágenes para recordar la figura de los hermanos De la Paz Orduña.
 

Miguel y Federico. In memoriam.

I- La forja de un artillero

Todo olía a pólvora
“Federico y Miguel de la Paz eran dos hermanos que se querían entrañablemente, que hicieron juntos los cinco años de academia y después pidieron ser destinados al mismo regimiento para no estar separados”.
Quien así se expresaba era Antonio Alonso Estrada, compañero de promoción de Miguel y Federico. Esta afirmación no la hizo poco después de sus muertes en combate, sino al cumplirse las bodas de oro de la promoción en 1959. Entonces y a pesar del tiempo transcurrido, el general Alonso aún recordaba con nitidez la indisoluble relación que les unía.


Casa natal, calle del Sol, 12.
Miguel y Federico nacieron en el número 12 de la segoviana calle del Sol. Miguel, el 19 de marzo de 1891 y su hermano el 26 de marzo de 1892. En casa todo olía a pólvora y su vocación castrense venía avalada por la estrecha vinculación a la milicia, especialmente a la artillería, de las familias de sus progenitores. Sus padres fueron, Francisco de la Paz Gandolfo y María Orduña Odriozola. A medida que he ido penetrando en el universo familiar, he descubierto con asombro cómo todas las ramas de aquel castrense árbol genealógico se poblaban de hombres que dedicaron su vida al ejército.

Segovia, 1897.
El padre, Francisco de la Paz Gandolfo, capitán de artillería, profesor de la academia y un experto técnico en aquellos momentos destinado en el regimiento de Sitio en Segovia. Su tío, Miguel, oficial de sanidad militar, alcanzó en 1923 el generalato. La hermana de ambos, Amalia, se casó con José Centaño Anchorena que llegó a alcanzar el empleo de brigadier de estado mayor y fue gobernador militar de Guinea en 1908. Su hijo  José, era desde principios de siglo oficial de infantería.
La influencia artillera era muy evidente por parte materna. Salvador Orduña, hermano de la madre, era por entonces capitán de artillería y años después coronel y fundador de Unión Patriótica. Dos hermanas de María Orduña, Margarita y Asunción se casaron con oficiales de artillería. Margarita unió su vida con José Gomá Armijo, capitán y profesor de la academia. Sus tres hijos varones (José, Ignacio y Federico Gomá Orduña) siguieron fieles a la tradición familiar artillera. Asunción se casó con el capitán Rafael Latorre, futuro teniente general. Hubo un momento en que coincidieron cinco primos hermanos en las diferentes academias el mismo año. En aquella familia, todos los caminos conducían hacia la academia de artillería.



El 28 de febrero de 1900 la familia De la Paz Orduña se completó con el nacimiento de María Fuencisla, Maruja, a la que sus hermanos mayores querrían con devoción y con quien mantuvieron una entrañable relación.
Maruja de la Paz Orduña
Mayo de 1909, exámenes de ingreso.
El 5 de mayo el Ministerio de la Guerra presentó los datos de los aspirantes que opositaban para ingresar en la academia. Fueron admitidas un total de 1197 instancias y se decretó que ingresaran en esa promoción 60 cadetes. Más de mil ilusiones se quedarían por el camino. Aquellos jóvenes candidatos daban color a las calles de Segovia que se vestía con la luz del mes de mayo. Llegaban de todas partes con ese aire de curiosidad y preocupación ante la dura prueba que mayoritariamente les devolvería a sus casas con ánimo de desquite. En aquellos momentos, la vocación militar tenía un importante arraigo y era más que normal que muchos de aquellos bisoños aspirantes tuvieran que presentarse en varias ocasiones. Tan solo uno de cada veinte podría subir los catorce peldaños que dan acceso a la entrada de la academia por la calle de San Francisco. Muchos de ellos estudiaban en las diferentes academias preparatorias repartidas por toda España y posteriormente se desplazaban a Segovia para examinarse. En Madrid la academia más conocida y que gozaba de mayor prestigio era la que dirigía el teniente coronel Bonet Lara.

Academia de artillería. Segovia 2010.
Para aquellos que fueran hijos de militares el ministerio publicó una R.O. con fecha del 14 de mayo. En ella se autorizaba a los capitanes generales a conceder permisos a aquellos jefes y oficiales que los solicitasen con el objetivo de acompañar a sus hijos durante las pruebas de acceso.
El lunes 17 dan comienzo los primeros ejercicios y los nervios se disparan en las aulas de la institución. Dos días después, supera el primer ejercicio Narciso Rodríguez Ramírez que obtuvo un 16 en álgebra y otro tanto en aritmética. Fue sin duda premonitorio ya que años después ocupó uno de los primeros puestos de su promoción. Los días pasaban y se iban publicando las listas de excluidos que volverían a sus casas con el disgusto reflejado en sus rostros. Miguel y Federico superaron con éxito el primer ejercicio el lunes 7 de junio. En los dos siguientes, que se celebraron el 21 y 26, obtuvieron notas que les permitieron ingresar en el cuadro medio de la promoción. Miguel aprobó aritmética con un 10.50, álgebra 11.50, geometría 11 y trigonometría 11.50. Federico por su parte obtuvo 8.50, 9.50, 10.50 y 11.50. Finalmente, los dos obtendrían plaza de ingreso para formar parte de la promoción 201 de la academia de artillería fundada el 17 de mayo de 1764 a sugerencia de su primer director, Félix Gazzola. Los cinco años de estudios les otorgarían, además del despacho de teniente la titulación de ingeniero industrial militar. La formación se dividía en dos ciclos bien diferenciados. Durante los tres primeros años las asignaturas tenían un carácter más general: álgebra, geometría, dibujo, idioma, deportes como gimnasia o esgrima, mecánica, física y química. En los dos últimos cursos se impartían las materias más especializadas: balística, artillería descriptiva, equitación, prácticas de tiro, fortificaciones, industria militar, etc. Al finalizar el tercer año serían promovidos a segundos tenientes alumnos sin abandonar la academia. En infantería o caballería los cadetes cursaban los dos últimos años en regimientos ejerciendo como oficiales. Muchos de ellos serían destinados a Marruecos y aún en periodo formativo murieron en combate sin haber finalizado de manera oficial sus estudios. Un gran número de aquellos jóvenes alféreces ni tan siquiera tuvieron tiempo de aparecer en las escalas de oficiales.
El patio de ordenes
Los primeracos hermanos De la Paz ingresaron en la academia el miércoles 1 de septiembre de 1909. Finalmente la promoción estuvo compuesta por tres secciones que sumaban un total de 75 cadetes (14 la primera, 25 la segunda y 46 la tercera). El número de vacantes se vio incrementado por la presencia de perdigones (repetidores) y triplicones (repetidores de dos cursos). El cadete más joven fue el catalán Manuel López Caparrós que en julio había cumplido catorce años. Federico y Miguel formaron parte de la segunda sección a la que podemos ver luciendo sus impolutos uniformes en la siguiente instantánea tomada en el patio del orden, antiguo claustro del convento de San Francisco.



Academia, 1909.

Todavía resonaban entre los muros de la academia los ecos de los combates del mes julio en Melilla, donde Royo y Guiloche se ganaron la Laureada. Murieron defendiendo sus cañones la noche del 18 de julio en Sidi Hamet el Hach. Todos los cadetes conocían a pesar de su corta edad los nombres del barranco del Lobo,  Sidi Musa o  la Segunda Caseta. Más de 250 hombres murieron en la "Guerra de Melilla", entre ellos el  general Guillermo Pintos, jefe de la 1ª brigada de Cazadores. La campaña iniciada meses atrás así como sus repercusiones en la vida social aún no habían finalizado en septiembre y eran sin duda el tema que dominaba la atención mediática del país.
En Cataluña la revuelta popular, conocida como la Semana Trágica, se saldó con un total de 78 muertos y una gran parte del patrimonio religioso fue pasto de las llamas. Se quemaron 112 edificios, 80 de ellos religiosos.


Segovia, parque de la Dehesa, 1909.
En 1909 se hallaba al frente de la academia el coronel Enrique Losada del Corral (1850-1916), reconocido técnico que en 1897 patentó la pistola que lleva su nombre. Tras su paso como director del centro ascendió a general y fue nombrado posteriormente jefe de la Escuela Central de Tiro. Como jefe de estudios, figuraba el teniente coronel José Lossada Canterac, Conde de Casa Canterac, profesor desde que ascendió a comandante y autor de varios importantes tratados sobre diferentes materias técnicas. Lossada ha pasado a la historia como un prestigioso pedagogo y un auténtico impulsor de la formación académica. Falleció en Madrid en febrero de 1921 cuando ocupaba el cargo de jefe de la sección de artillería del Ministerio de la Guerra.
Entre el resto de profesores, a los que los alumnos llamaban “Protos”, destacaban los comandantes Tomás Sanz Sanz, veterano combatiente de ultramar y al que conocían como el héroe de San Antonio Abad por su brillante actuación cuando mandaba una batería en Manila. Atanasio Torres Martín (Fuente Pelayo, Segovia 1863), autor de un importante tratado sobre balística y profesor de la misma asignatura. Fue premio Daoíz y Velarde en el quinquenio comprendido entre 1923 y 1928. Falleció el 11 de agosto de 1928 siendo general de brigada.


Academia de artillería, 1910.
Fabriciano Haro Porto también veterano de las guerras de ultramar y experimentado profesor al que la campaña de 1909 afectó directamente. El 26 de julio murió en combate su cuñado el teniente José Ochoa a consecuencia de las heridas recibidas tres días antes. Haro se casó con una de las hijas del antiguo capitán y fundador de El Adelantado, Antonio Ochoa Álvarez. El profesor alcanzó el generalato en 1925 y tras la disolución del cuerpo que ordenó Primo de Rivera sustituyó al general Correa como jefe de la sección de artillería. La gestión del general no debió convencer al marqués de Estella que lo destituyó y arrestó. Años después, en 1931, se le devolvió a su puesto en el escalafón de generales.
De entre los capitanes profesores quisiera destacar a José Gomá Armijo, tío de los hermanos De la Paz. Antonio Cortina Pérez, experto en telemetría y padre de Antonio Cortina Roca, teniente de artillería muerto en Monte Arruit. También a Jesualdo Martínez Vivas que ejerció el cargo siendo capitán y posteriormente comandante. En 1921, se hallaba destinado en la comandancia de artillería de Melilla y fue por lo tanto superior directo de Miguel. En años posteriores ocuparon el cargo de profesores, artilleros de peso como Sánchez Pastorfido, Ramón Brisso, Ramón Martínez Sapiña, Eduardo Gorostiza, José Sánchez Gutiérrez o Vidal Lóriga.


Jura de bandera. 17 de octubre de 1909
La promoción juró bandera el 17 de octubre y días después Miguel escribe a su padre que se halla en comisión de servicio en Le Creusot visitando la factoría donde se fabricaban los cañones Schneider.
Estamos rodeados de montañas nevadas, le relata al comandante de la Paz. Durante su estancia en la academia se alojaron en la casa de huéspedes sita en la plaza del conde de Alpuente, otro artillero. En ella conocieron y convivieron con los que serían sus compañeros y amigos durante cinco años. Nos consta que estos fueron: Miguel Puebla Camino, Gaspar Regalado Rodríguez, José Cano-Manuel Aubarade, Luís Sartorius y Díaz Mendoza, José Carrillo Durán, Juan Fontán Lobé y Emilio Sanz- Cruzado entre otros. De esta relación amistosa quedan un conjunto de entrañables instantáneas que demuestran la camaradería que existía entre ellos.
Debido a que aún no se había construido en Segovia el internado, los alumnos se alojaban en las diferentes casas de huéspedes que existían en la ciudad. Segovia tenía en 1910 una población aproximada de 150.000 habitantes y la academia suponía una importante inyección económica para la ciudad. He podido encontrar referencias sobre varios de aquellos alojamientos. La de la plaza del conde Alpuente, la casa Úrsula y la del café Montañés. Los cadetes pagaban aproximadamente 3,50 pesetas diarias y los alumnos más solventes se alojaban en el hotel Victoria y otros en sus propios domicilios. Tras la apertura del internado la mayoría de aquellas casas tuvieron que cerrar por falta de acogidos. Federico y Miguel nos han dejado muchas divertidas imágenes de su estancia en la hospedería. La casa tenía un patio central en el que la regente poseía un gallinero. En él, dejaron inmortalizada la siguiente escena.


La gallina.
Gracias a que uno de los dos hermanos anotó en la fotografía los nombres de los protagonistas, podemos saber más de ellos.
José Cano-Manuel Aubarade nació en Madrid el 16 de agosto de 1884 en el seno de una conocida y prestigiosa familia gaditana en la que abundaban los marinos. Era hijo del contralmirante José Cano-Manuel Luque que tuvo cinco hijos de los cuales cuatro fueron militares. El compañero de juergas de Miguel y Federico murió en 1935 siendo comandante de artillería. Fruto de su matrimonio con Dolores Abarzuza nacieron cinco hijos. Quiero dar las gracias a su nieto Antonio quien amablemente me ha enviado abundante documentación de la familia.
Luis Sartorius Díaz de Mendoza nació en Madrid el 2 de noviembre de 1893 y era hijo del conde de San Luis. Durante el desastre de Annual perdió a su primo hermano el teniente de artillería Juan Elorriaga Sartorius. Luis ascendió a capitán en enero de 1919 y continuó su carrera militar en la que alcanzó el empleo de coronel. Fue el único superviviente de aquella entrañable foto del gallinero que pudo celebrar las bodas de oro de la promoción. Falleció en Madrid el 31 de julio de 1965 y tuvo seis hijos. Pude contactar con su nieto Jaime, a quien agradezco haberme remitido información de su abuelo.
Cuando envié la fotografía a Jaime se completó la búsqueda que me propuse al ver por primera vez esta imagen. Hemos conseguido que los nietos de los cuatro integrantes tengan conocimiento de este momento. Disfrutamos de haber recobrado su memoria de la mejor de las maneras, inmortalizando su lado más humano y viviendo un momento de felicidad. Que mejor forma de recordarlos.


El gallinero
Los toros
Asistir a las corridas de toros era uno de los acontecimientos lúdicos que no se perdían los cadetes. Tal vez fueran a alguno de los festejos que lidiaron Juan Ruiz- Morenito de Segovia- o Rafael Medina. Las corridas eran sin duda el acontecimiento social más seguido en todas las ciudades ya que el omnipresente fútbol aún no se había implantado mayoritariamente. El primer partido de fútbol disputado en Segovia lo protagonizaron los cadetes de la academia en abril de 1907 al enfrentarse a un equipo formado por aspirantes. En 1913 la Sociedad Española de Fútbol creó un campeonato que disputarían los miembros de las diferentes academias militares. Al construirse ese campo de Baterías, se fundó la sociedad de Sports de Segovia y los alumnos dejaron de jugar en el huerto de la academia para hacerlo en su flamante campo.

1911. Plaza de toros de Segovia.
En 1911 se produce el relevo en la dirección de la academia siendo el elegido el coronel Francisco Ortega Delgado. Según el testimonio de Antonio Cordón, que ingresó en la academia en 1910, el director era un artillero de prestigio y fue muy querido por los alumnos. En 1885 había escrito “La plaza de Melilla bajo el punto de vista artillero”. Ortega permaneció al frente de la institución hasta 1914. Ascendió a general de brigada en julio de 1918 y falleció en Girona el 22 de diciembre de 1922 cuando era gobernador militar de la plaza y general de división.
De aquel lejano día en que se hizo cargo del mando en Segovia, nos queda el siguiente testimonio en el que podemos ver a Miguel en posición de firmes mientras el director pasa revista al batallón de cadetes el día en que tomó posesión del cargo.


1911. Academia de artillería.

Por R.O. del 26 de junio de 1912 los hermanos de la Paz son nombrados segundos tenientes alumnos. Un gran día en la vida de nuestros bisoños oficiales que seguro celebraron con el resto de la promoción.
En octubre se recibe en la academia la noticia de la muerte en combate de un insigne artillero, Salvador Díaz-Ordóñez Escandón. El general murió a consecuencia del disparo de un paco en Ishafen. Su nombre, como el de todos los artilleros muertos en combate desde 1802, figura en una de las placas conmemorativas que lucen en el patio del Orden. La muerte del inventor del cañón que lleva su nombre fue muy sentida en el palacio real. Meses antes de fallecer el general, Alfonso XIII visitó por segunda vez el territorio de la comandancia de Melilla y recorrió los lugares donde se combatió en 1909. Su primera visita se produjo en 1904, cuando contaba 17 años, y la última en julio de 1927 al darse por finalizadas las labores de pacificación en el Protectorado. En aquellos veintitrés años que transcurrieron desde su primera visita, la conquista y pacificación del Protectorado se cobró la vida de miles y miles de jóvenes y otros tantos resultaron heridos o quedaron mutilados para siempre.

1911. Alfonso XIII en Melilla
Los cuatro importantes
Coincidiendo con la entrega de una bandera a la academia visitan la misma los exploradores del cercano pueblo de Espirdo donde recientemente habían acudido de maniobras los cadetes. Tras la celebración, nuestros protagonistas raptan con alevosía a la mascota de los exploradores y a lomos de ella nos dejan una de las más alegres instantáneas de aquel curso. Escribe Federico:
“En este retrato estamos, como veis, cuatro muy importantes, que son: la burra de los exploradores, yo, Puebla y Regalado, todos de gala”


Los cuatro importantes
No pecamos de fantasiosos si afirmamos que tanto Puebla como Regalado fueron dos buenos amigos de los hermanos De la Paz durante su periplo académico. Sobre el primero no me cabe duda, ya que al finalizar sus estudios les envía un retrato autografiado donde estos anotan que era un querido compañero de casa de huéspedes. Miguel Puebla Camino nació el 19 de enero de 1891 y finalizó sus estudios ocupando el quinto lugar de su promoción. Su primer destino fue el 2º regimiento Montado. Posteriormente, en 1918, fue destinado a Marruecos a la comandancia de Ceuta. En aquel año un total de once componentes de la promoción se hallaban en el antiguo Protectorado. Tras su ascenso a capitán en 1918 Puebla es destinado a la comisión investigadora de la industria civil donde permanecería varios años. En 1926, tras la disolución del cuerpo, pasó a la situación de supernumerario. Al finalizar la guerra ingresó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en 1944 siendo teniente coronel participó en la organización del 1er Congreso Nacional de Estudios Metalúrgicos. Tras su ascenso a coronel honorífico del cuerpo de ingenieros de armamento y construcción fue recibido en audiencia por Franco el día de la Hispanidad en 1949. Justo cuarenta años después de su ingreso como cadete de artillería.
El valeroso jinete Gaspar Regalado había nacido en A Coruña el 7 de abril de 1890 y era hijo del contralmirante Dimas Regalado Vossen. Los Regalado siguieron también la senda militar paternal y todos los hermanos ingresaron en el ejército. Daniel falleció en combate el 24 de julio de 1937 siendo teniente coronel de infantería. Se hallaba al frente de la VIII Bandera del Tercio y fue condecorado a título póstumo con la medalla Militar Individual. Amador, fue director de la academia de infantería y alcanzó el generalato y Francisco fue ministro de Marina entre 1945-1951 y posteriormente Comandante general de la flota. Gaspar Regalado ascendió a capitán en noviembre de 1918. Tras la guerra civil ocupó en 1939 el cargo de jefe de estudios de la academia de artillería hasta 1942. En 1944 siendo coronel se le encargó la Jefatura General de Enseñanza Militar. Tanto Puebla como Regalado participaron en las dos reuniones que los supervivientes de la promoción celebraron en Segovia. La primera en mayo de 1947 y la segunda para conmemorar las bodas de oro el 2 de noviembre de 1959. En esta sólo quedaban 25 de los 75 componentes de aquella 201 promoción que ingresó en 1909. Gaspar Regalado falleció en Madrid el 21 de noviembre de 1975. Sus hijos Gaspar y Luís siguieron fieles a la tradición castrense.


La estocada.
El desfile
Miguel y Federico ya con la solitaria estrella de seis puntas en sus bocamangas subieron muy temprano al tren que les conduciría hasta Madrid. Años atrás, en junio de 1888, se inauguró oficialmente la conexión ferroviaria Segovia- Villalba desde donde se podía enlazar con la capital. Aquel lejano día ocupaba la tribuna de autoridades su abuelo Federico Orduña que era el presidente de la Diputación segoviana. Desde entonces todas las ramas de la familia incluyen algún miembro de nombre Federico. Y lo mismo pasaría con Miguel. No hay generación en la que no ocurra este fenómeno que se extiende hasta nuestros días.A la capital llegan cadetes de las cinco academias. Los de caballería invierten doce horas para poder llegar desde Valladolid. El gran desfile tendrá lugar en la Castellana y los artilleros desplazan al evento las baterías de montaña y montada. Federico y Miguel desfilarán entre los componentes de esta última. A primera hora de la mañana y a lomos de su alazán “Alarun” el Rey se dirige desde el palacio real hasta el lugar elegido para que los nuevos quintos juren bandera.


Desfile en Madrid.
A las órdenes del capitán general de la región desfilan las unidades de todas las armas. Entre ellas y por primera vez destacan las fuerzas del grupo de Regulares Indígenas que desplazó a la capital un contingente de infantería que mandaba Federico Berenguer y el tabor de Alhucemas al mando del capitán Antonio Parache Pardo, organizador de la unidad en diciembre de 1911. La presencia de estas tropas causó una gran impresión entre el público y la mayoría de los participantes en el desfile. Días antes en Carabanchel el rey revistó las tropas junto al coronel Berenguer y su hermano Federico.
Alfonso XIII pasa revista a los Regulares.
Años después y siendo  teniente, Federico se fotografió junto al primer jefe del grupo de regulares de Melilla, teniente coronel Antonio Espinosa Sánchez. En la imagen podemos apreciar además a los capitanes Juan Villasán García y José Romero Sigler. Sirva esta interesante imagen como humilde homenaje a las fuerzas de Regulares de cuya creación se cumple este año el centenario. Espinosa y Romero habían conseguido su empleo por los méritos contraídos en el combate del 22 de septiembre de 1913. Romero era piloto desde noviembre de 1914 y se hallaba destinado en el grupo de Regulares del que el teniente coronel fue jefe hasta su ascenso a coronel en agosto de 1918.

Melilla. Federico y otros oficiales.
El desfile, según la prensa del momento, fue todo un acontecimiento pero el final se vio empañado por un intento de atentado sobre la persona del rey. Cuando el monarca se dirigía de vuelta a palacio y al pasar por el número 48 de la calle de Alcalá sonaron dos disparos que provenían del gentío. El guardia municipal Vicente Canelada fue quien detuvo al presunto regicida que tuvo que ser evacuado para evitar su linchamiento. Se trataba del anarquista Rafael Sancho Alegre, natural de Barcelona de veinticinco años y de profesión carpintero. Sancho pillado in fraganti fue detenido y posteriormente juzgado y condenado a la pena de muerte, que  finalmente se le conmutó por una larga condena. Rafael  pensaba atentar contra el Borbón 13, el día 13 a las 13 horas, publicaron los periódicos. Uno de los disparos alcanzó a otro guardia municipal y el segundo impacto lo recibió el caballo de Alfonso XIII en el cuello.

Atentado en Madrid

La visita real
De la visita real a Segovia ha quedado un importante testimonio gráfico y un cruce de cartas entre Maruja de la Paz y sus hermanos. El monarca visitaba la ciudad con frecuencia y pasaba temporadas en el cercano Real Sitio de San Ildefonso. Durante la visita acompañó al Rey su primo el infante Luis Fernando de Orleans (1888-1945). En las fotografías Federico todavía podía mencionarlo utilizando el título de infante que años después le retiró el propio Rey al conocerse otro de los turbios asuntos en los que se vio involucrado.
Federico tras la visita envía a su hermana un conjunto de imágenes de aquella jornada. Maruja era ya una joven adolescente y la única de los hermanos que aún vivía con sus padres. Todas las imágenes fueron tomadas por el fotógrafo madrileño Lacoste. Entre el séquito que acompaña al rey podemos apreciar fugazmente al entonces coronel Cavalcanti con su eterno uniforme de Húsares. A la izquierda de la imagen se puede ver presentando honores a Federico y Miguel.

El Rey en la academia.
Posteriormente se trasladaron al campo de Baterías donde realizaron ejercicios las piezas de sitio, montaña y costa. En otra de las postales podemos apreciar al rey subiendo a la torre de observación  acompañado del general  Gabriel Vidal, gobernador militar y el coronel Rexach Medina, jefe del regimiento de Sitio y uno de los artilleros con calle en Segovia. Federico le cuenta a su hermana que tras la demostración se dieron un guateque.  La visita finalizó en el parque de la dehesa donde desfilaron las fuerzas. El batallón de alumnos lo hizo a las órdenes del comandante Sánchez Pastorfido, el mismo que siendo capitán en 1909 recogió junto a otros compañeros los cadáveres de Royo y Guiloche.

Campo de Baterías. El Rey y los mandos.

En Marruecos se registraron duros combates el mes de junio. El día 13 en Laucien se combatió fuertemente y se otorgaron cuatro laureadas. Capitán Aguilera de artillería, teniente coronel Castro, la priemera del teniente Arredonda y al capitán de fragata Ramos Izquierdo. Aquel día los Regulares protagonizaron una heroica carga a la bayoneta. Desde entonces se incorporó a su escudo el cuchillo bayoneta. Los combates se prolongaron hasta el mes de octubre de manera ininterrumpida. Poco después de la visita real ascendió a brigadier Manuel Fernández Silvestre que era por entonces comandante general de Larache. Por suerte para nuestros protagonistas el Protectorado, aún sonaba muy distante y otras ocupaciones menos peligrosas ocupaban su tiempo.
La academia recibía muchas visitas durante el año. En marzo asistieron una comisión formada por los directores del resto de academias, un capitán y el número uno de la promoción. En mayo y con motivo del aniversario de Alfonso XIII se hizo entrega al coronel Ortega de una bandera que bendijo el padre Hernández, párroco de Espirdo. Poco antes de finalizar el curso fueron invitados a la conferencia que el célebre explorador segoviano César Luís de Montalbán Matas impartió acerca de la Atlántida. Montalbán, incansable viajero, afirmaba haber descubierto en Egipto a los descendientes de los últimos atlantes. Interesante conferencia a la que me consta asistieron un gran número de alumnos y profesores.

Entrega de una bandera a la academia, 1913.
También nos ha quedado testimonio de la pasión que el general Vidal sentía por el teatro y por ello hacía participar a los alumnos en muchas funciones. En una de ellas encontramos a Miguel vestido de monja formando parte del reparto de lo que parece el Tenorio. Todos están irreconocibles.
La última actividad que llevaron a cabo los alumnos fue una marcha a pie a Santa María la Real de Nieva. Al mando del coronel Ortega llevaron hasta la villa de Nieva las baterías de montaña, pie, sitio y visitaron la iglesia donde reposan los restos de Blanca de Navarra. Ortega era hombre de profundas creencias religiosas que cada año organizaba ejercicios espirituales para los cadetes en Semana Santa a los que la asistencia era obligatoria.
No quiero dejar que transcurra este 1913 sin mencionar otra de las imágenes que más llamó mi atención. Miguel la titula bajo un foco de su invención y en la parte inferior de la misma escribe del 1 al 9 el orden de los presentes. En el reverso anota los nombres de aquellos jóvenes que bajo sombras posan en la casa de huéspedes. No fue fácil relacionar los números con los nombres pero no queda duda de los participantes excepto del número uno al que el paso del tiempo ha borrado el nombre y no sabemos quien es.

El foco de su invención.
Además de los inseparables De la Paz aparecen los ya conocidos Regalado y Puebla. Los otros cuatro amigos son Emilio Sanz-Cruzado (24-07-1892). Carlos Valentí Dorda, número uno de la promoción de 1911, que con el tiempo se convirtió en un prestigioso ingeniero geógrafo y uno de los creadores de la Comisión Cartográfica del Ebro. José Carrillo Durán nació en Madrid el 25 de mayo de 1894 y era hijo del también artillero Alfonso Carrillo Sánchez-Tovar. Tras su licenciatura y destino en diversos regimientos ingresa en la Aeronáutica militar y obtiene el título de observador de vuelo y posteriormente el de piloto. En 1921 y cuando la columna Navarro aún resiste en Arruit, Carrillo y el capitán Manzaneque son la primera tripulación que a bordo de un Bristol sobrevuelan el devastado territorio perdido en julio. Al reorganizarse las fuerzas aéreas tras el desastre, Carrillo pasó a formar parte de la escuadrilla que dirigía Apolinar Sáez de Buruaga y de la que también formaba parte Fernando Sartoruis, hermano de uno de aquellos miembros de la foto del gallinero. El capitán Carrillo obtuvo en junio de 1923 la Medalla Militar Individual y fue ascendido a comandante por méritos de guerra. Se le recuerda como uno de los mejores Jefes de grupo en Marruecos. El 4 de septiembre de 1924 fue derribado y falleció su compañero, amigo y observador Ángel Orduña López. El 28 del mismo mes volvió a ser derribado en uno de aquellos temerarios vuelos rasantes y falleció junto a su ametrallador el suboficial Amat. Miembro destacado de aquella brillante generación de aviadores españoles fue el también compañero de promoción Carlos Más de Gaminde, a quien se puede ver en las imágenes de la partida del Cuatro Vientos despidiendo a los inolvidables Mariano Barberán y Joaquín Collar en su viaje hacia la perla del Caribe del que nunca volverían.
El restante componente de aquella fotografía en el crepúsculo de la casa de huéspedes era el mallorquín Juan Fontán Lobé (21-08-1894). Artillero, ingeniero naval, fundador del diario Acción de Las Palmas de Gran Canaria, miembro de Acción popular y tras la guerra civil gobernador de Guinea y posteriormente Director general de Marruecos y Colonias. Falleció en Madrid el 14 de julio de 1944 siendo procurador en Cortes. Dejó un importante legado bibliográfico de los territorios de Guinea y Marruecos en la Biblioteca nacional del Prado.
Sanz Cruzado fue el único superviviente de aquella instantánea que pudo celebrar en 1959 las bodas de oro de la 201 promoción de artillería.

José Carrillo Durán. 1894-1924

El último año
1914 hubiera tenido que ser un feliz año en la vida de los tenientes De la Paz. En junio recibirían sus despachos y firmarían en el libro de honor de la academia en donde desde 1891 centenares de oficiales dejaron sus rúbricas. En la primera página de aquel histórico volumen los nuevos tenientes se comprometían a mantener la escala cerrada: “Los artilleros que firman este álbum se resuelven a mantenerla entre sí, ofreciendo por su honor renunciar a todo ascenso que obtengan en el Cuerpo o vacante de general a este asignada y no les corresponda por rigurosa antigüedad”.
Tanto artilleros como ingenieros se acogieron mayoritariamente a esta escala cerrada y hubo muchos casos en los que renunciaron a ascensos por méritos de guerra que sí se aplicaban en infantería y caballería. Vigón, en su Historia de la Artillería Española relaciona a todos aquellos que renunciaron a los ascensos en cumplimiento de su compromiso de honor. Entre estos se hallaban dos antiguos profesores de Federico y Miguel, los comandantes Haro y Sanz. También aparecen en la relación laureados como Aguilera, Ordiales y Planell y tres compañeros de promoción: José Carrillo, Carlos Más de Gaminde y Ureta Zabala. Otros no pudieron renunciar ya que el ascenso se concedió a título póstumo como en el caso del compañero y amigo Luis Ruano Peña. Los artilleros fueron muy celosos en mantener esta tradición para evitar que se cometieran favoritismos y se crearan camarillas para favorecer los ascensos como ocurría en otras armas. El poder mantener esta escala cerrada y su compromiso de cumplirla causó a los artilleros problemas en diferentes épocas. El cuerpo se vio sometido a cuatro disoluciones, 1823, 1872, 1926 y 1929. Las dos últimas fueron ordenadas por el general primo de Rivera y un altísimo número de jefes y oficiales fueron apartados del cuerpo y otros condenados a prisión.
Sin embargo aquel final feliz se vio truncado por la inesperada y repentina muerte en Madrid del teniente coronel Francisco de la Paz el 5 de julio. Según nos cuenta su nieta Pili, el súbito fallecimiento fue debido a un corte de digestión. Fue enterrado al día siguiente en el cementerio de la Almudena. Miguel y Federico aún no se habían incorporado a sus destinos en Melilla y su vida sufrió un duro revés.
Francisco, nació en Torremolinos el 13 de abril de 1863. Ingresó en la academia el 23 de junio de 1879. En enero de 1883 ya lucía las estrellas de teniente. Tras un breve paso por diferentes regimientos recala en la academia de artillería como ayudante de profesor. En la familia corre un viejo dicho relacionado con aquella cita que pronunció Vegecio. Si vis pacem, para bellum (si quieres la paz prepárate para la guerra). Pues parece que debido a su fama de estricto los cadetes al verle pasar comentaban: “Si ves a De la Paz prepárate para la guerra”.

Segovia 1880. Batallón de alumnos.
El 7 de junio de 1889 el recién ascendido capitán De la Paz contrajo matrimonio con María Orduña Odriozola, hija del entonces presidente de la diputación de Segovia. Tras once años como profesor, Francisco ya padre de dos hijos, cambia de destino aunque no de ciudad y pasa a formar parte del cuadro de oficiales del regimiento de Sitio.
Tras su ascenso a comandante en mayo de 1903 y tras un breve paso por el Taller de Precisión y Laboratorio de Artillería es destinado a la comandancia de Menorca donde permaneció por espacio de dos años. Al finalizar su experiencia insular en la que ignoramos si le acompañó la familia, vuelve a Segovia y posteriormente a Madrid donde fue destinado a la Escuela Central de Tiro. Formó parte de la comisión de experiencias hasta su fallecimiento. La familia al completo trasladó su domicilio a la calle de la Encarnación, muy cerca del palacio de Oriente. En septiembre de 1909, poco después del ingreso de sus hijos en la academia, ascendió a teniente coronel.

Profesores de la academia en 1888.

Esta última etapa de su vida profesional ha quedado bien documentada y existe un buen número de imágenes de las diferentes comisiones y experiencias en las que participó. Viajó a Le Creusot (Francia) el 3 de julio de 1909 donde desempeñó la presidencia de la Comisión inspectora y receptora del material de 7cm,  de campaña de 7.5 cm modelo 1906, y el de montaña del 70. En esta ciudad de la región de Borgoña, en el departamento de Saona- Loira, permaneció hasta febrero de 1910 en que por comisión se le envía a   Essen y Meppen (Alemania).En este caso el objetivo es experimentar las modificaciones introducidas por la casa Krupp en el cañón de 12 cm. y el de sitio. La visita al imperio que fundó  Friedrich Krupp fue una experiencia muy valiosa. Francisco pudo conocer de primera mano la  imponente industria que en Essen habían levantado los Krupp. En sus mejores años llegaron a tener  45.000 trabajadores en plantilla. Las armas fabricadas en sus factorías se utilizaron en todas las guerras desde 1886 hasta 1945. En esta visita Francisco fue acompañando al jefe de su sección en la Escuela Central, el coronel José Belmonte Guimerà.  En noviembre cesa en su comisión y vuelve a su destino en Madrid que por entonces se hallaba al mando del general Fernández-Grande.

Meppen, 1910.
El general Juan Arzadun Zabala cuenta en su homenaje a los capitanes De la Paz que la familia tuvo tiempo de celebrar la graduación de Miguel y Federico. “Un banquete, alegre como un grito de triunfo juntó a los tres artilleros, padre e hijos. ¿Que se dirían?, todos lo imaginamos”
Tal vez la última fotografía del teniente coronel sea esta, en la que que aparece junto a sus compañeros de la Escuela Central de Tiro. Podemos apreciar al coronel Belmonte Guimerà y otros oficiales de la segunda sección. A su izquierda se reconoce al entonces comandante Enrique Manera Valdés. Las imágenes ignoran los lances que el destino les deparará. Años después Manera y otro De la Paz (Miguel) volvieron a coincidir en el campamento de Annual donde morirían el mismo día. Sobre la muerte del teniente coronel ha prevalecido la opinión de que se suicidó junto al comandante general. Según relata el escritor Javier Marías (emparentado con el ayudante de Silvestre) se pudieron recuperar los gemelos y parte del correaje. Marías escribió el guión de la película que Ricardo Franco dirigió sobre el desastre.


Escuela Central de Tiro, 1914.

Epílogo
Miguel de la Paz Orduña fue promovido a teniente de artillería por R.O. de 24 de junio de 1914, diario oficial número 139. Número de orden 36 de la 201 promoción.
Federico de la Paz Orduña fue promovido a teniente de artillería por R.O. de 24 de junio de 1914, diario oficial número 139. Número de orden 52 de la 201 promoción.
Finalmente la promoción estuvo compuesta por 63 oficiales. El número uno de la misma fue José Senante de Cela y el último José Ureta Zabala. El recién licenciado teniente Manuel Pesqueira tuvo la desgracia de fallecer al día siguiente de su graduación y el resto se incorporó a sus primeros destinos. Sin embargo, a pesar de haberse graduado, algunos de los componentes de la promoción se vieron involucrados en un incidente que les podía haber costado caro. El 26 de junio acudieron a la corrida de toros. Según relató el director, los alumnos acudieron al coso taurino en ómnibus. Al finalizar la corrida y de camino a la academia el autobús volcó, al parecer por un despiste del conductor, y varios de los recién nombrados tenientes resultaron heridos. El que sufrió las heridas más graves fue Manuel Alcover con la tibia y el peroné fracturados. Junquera, Manresa, Senante, Álvarez-Builla, Galán y nuestros conocidos Cano-Manuel y Regalado, resultaron heridos con diversas contusiones, erosiones o luxaciones. Fue la última cadetada que protagonizaron antes de iniciar sus carreras militares, y también, la última vez que se reunirían en mucho tiempo.Muchos años después, en mayo 1947, se reúnen en Segovia los supervivientes de la 201 promoción cuando la mayoría son ya coroneles. De aquellos más de sesenta oficiales sólo veinticinco posaron para la fotografía que Unturbe les hizo bajo el monumento a Daoíz y Velarde que se inauguró siendo todos ellos cadetes de primer curso. En ella podemos reconocer a Regalado, Puebla, Sartorius y Sanz-Cruzado en una actitud muy diferente a la que lucían en aquellas fotos en las que disfrutaban haciendo cadetadas.


Segovia, mayo de 1947.
En 1959 volvieron a Segovia para celebrar las bodas de oro de la promoción y renovar el juramento de fidelidad. De entre sus componentes, dos llegaron a ser ministros y generales, Jorge Vigón y Luis Alarcón de la Lastra que durante la guerra civil había recibido la Medalla Militar Individual. También alcanzaron el generalato Alonso Estrada, Cerda Pujol, Álvarez Builla, Rey Sánchez, Echevarría Patrullo, Nandin Sobrino y Más de Gaminde. Durante la cena de honor tomó primero la palabra el coronel Jaudenes Rey, director de la academia, que recordó a los componentes caídos durante aquellos cincuenta años. Los hermanos de la Paz, Carrillo, Fontán Lobé, Fernández Unzué, Alcover García-Arenal, Suances, Madrazo Escalera, Octavio de Toledo, Galán Arrabal, Guerrero de la Hoz, Nogués, López Caparrós (el más joven de la promoción que desapareció en los primeros compases de la guerra civil) y otros muchos de los que no he podido conocer su destino o que fueron dados de baja por permanecer leales a la República. En la memoria de todos los supervivientes y a pesar del tiempo transcurrido permanecía bien visible el recuerdo de los hermanos De la Paz.
Durante unos años se dio la coincidencia que cinco de ellos tuvieron simultáneamente calles dedicadas en su honor. Jorge Vigón en Logroño, Luis Alarcón de la Lastra en Sevilla, Carlos Más de Gaminde en Las Palmas y los hermanos de la Paz en Segovia. Las tres primeras aún mantienen tal denominación hoy en día, sin embargo el ayuntamiento de Segovia decidió a finales de los noventa cambiar el nombre de la calle capitanes De la Paz Orduña por el de Judería Vieja. También se acometió la reforma de la casa donde nacieron Miguel y Federico hoy convertida en casa de Andrés Laguna. Lamentablemente durante las obras que se llevaron a cabo y conforme me informó la concejala de cultura se destruyó la placa conmemorativa que lucía en la fachada y de la que aún se pueden ver las marcas de los herrajes. Por fortuna, antes de correr tan desdichada suerte, el ayuntamiento fotografió la placa y el jefe del archivo municipal me la envío.

 

“A los heroicos capitanes de artillería D. Miguel y D. Federico de la Paz Orduña, nacidos en esta casa y muertos gloriosamente en África en julio de 1921, frente al enemigo y en defensa de la patria. La ciudad de Segovia. 5 diciembre 1923.”

En marzo de 2012 la familia de los capitanes me remitió el siguiente escrito:

La lápida de Miguel y Federico vuelve a lucir en el mismo sitio en el que se colocó en 1923. Tiene las cicatrices de la rotura que sufrió cuando, por alguna razón que desconocemos, se decidió retirarla de allí. Afortunadamente no se tiró y es la misma que hoy, restaurada, podemos ver exactamente en el lugar donde un día se puso por iniciativa de un grupo de pequeños industriales, comerciantes y artesanos segovianos. La vieja ciudad del acueducto sabía honrar a sus hijos -decía el alcalde aquel 5 de diciembre de 1923- y así lo hizo. Y lo ha vuelto a hacer.

La madre de los malogrados capitanes era hija de Federico Orduña, quien fuera presidente de la Diputación de Segovia, y de Gregoria, hija del médico segoviano Leandro Odriozola, y prima-hermana del arquitecto municipal Joaquín Odriozola. Tras la muerte repentina de su esposo Francisco en 1914, María y su joven hija Maruja se trasladaron a vivir, al menos durante largas temporadas, a Melilla, cerca de sus queridos Miguel y Federico. Maruja ingresó en el cuerpo de damas enfermeras de la Cruz Roja, y aún después de la desaparición de sus hermanos siguió trabajando en él por lo que fue condecorada en 1923 junto a otras 18 damas.
Tras el matrimonio de Maruja, las dos mujeres vivieron en Bilbao y en otras pequeñas poblaciones del norte, pero el corazón de María nunca dejó Segovia. De su ciudad lo añoraba todo: ante todo su anterior vida y su familia ahora rota, pero también la vida en sus calles, el paisaje, su Virgen de la Fuencisla… Yo pobre desterrada -escribía a su querida amiga Aurelia, madre de la mujer de su hijo Miguel- con el espíritu siempre estoy en aquellos lugares que no volveré a ver más que con los ojos de la imaginación. Estoy haciendo la novena a la Virgen y me veo en la Catedral contemplándola en el altar mayor como creo estará.
Gracias de todo corazón a todos los que han hecho posible que la placa esté de nuevo en la casa donde nacieron todos los De la Paz Orduña y donde vivieron con sus padres Francisco y María. Entre ellos especialmente a Javier, el artífice de este blog, que con su empeño por recuperar este capítulo de nuestro pasado y traer a nuestra memoria las historias de quienes lo protagonizaron, mantiene vivo su recuerdo y aporta sentido y humanidad a un periodo triste y un tanto oscuro de nuestra historia.
Descendientes de los De la Paz Orduña


El 29 de diciembre de 1992 falleció a los cien años en Barcelona Rafael Robert Miñana el último superviviente de la 201 promoción de artillería.

La 201 promoción en 1912



Bibliografía
Archivos fotográficos:

AFCDLP: Archivo familia Campuzano de la Paz
AFTDLP: Archivo familia Teran de la Paz
Las fotografías de Segovia pertenecen al archivo del autor y fueron realizadas en diciembre de 2010.
Buscador de imágenes de Google.

Bibliografía:Antonio Cordón García. Trayectoria. Recuerdos de un artillero. Espuela de plata, 2008.
Juan Arzadun Zabala. Laureles Sangrientos. Los hermanos De la Paz. Memorial de artillería. 1922.
España en sus Héroes. Coronel Gárate Córdoba. Omingraf, Madrid 1958. “Royo y Guiloche”.
Juan Vigón Suero-Díaz. Historia de la artillería Española. 3 Vol. Madrid 1947
Disoluciones históricas del cuerpo de artillería. Francisco Ángel Cañete Páez.
Manuela Aroca Mohedano. General Juan Hernández Sarabia. Oberon 2006.
El servicio de cartografía en la Confederación hidrográfica del Ebro. Carme Martínez, Francesc Nadal y Luis Urteaga.
El vuelo del Cuatro Vientos. Jorge Fernández Coppel y Alfonso Domingo. Oberon 2003
El arma de artillería en el V Centenario e Historia abreviada de la artillería española. Epifanio Borreguero García.
La artillería española y los progresos del arma. Leopoldo Saro Marín. Memorial de infantería 1929.
Organización y uniformes de la artillería española. Carlos J. Medina Ávila. Aldaba 1992.
La prensa en Segovia. Pablo Pérez López. Junta de Castilla y León, 2006.
Padrino y Patrón, Alfonso XIII y sus oficiales (1902-1923). Alberto Bru Sánchez-Fortún.
Periódicos de Segovia (1877-2002). Juan Antonio Folgado.
Anuario militar de España. 1909, 1910, 1911, 1912,1913 y 1914.
Memorial de artillería. Serie V. Tomo III. Madrid 1907. Nº 159 Diciembre 2003.
Archivo Histórico Militar de Segovia. Hoja matriz de servicios de: Francisco de la Paz Gandolfo, Miguel y Federico de la Paz Orduña.

Periódicos y publicaciones mensuales.
Revista Aeroplano. Año 2004 nº 22 y año 2005 nº 23.
Memorial de artillería. Diciembre de 2003. Nº 159

El Adelantado. Segovia.
Sábado, 06-05-1909. Página 1
Martes, 11-05-1909. Página 1
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Martes, 24-06-1913. Página 1
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La Ilustración Española. Madrid
Lunes, 30-05-1921.

La Vanguardia, Barcelona
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Viernes, 25-09-1914. Página 5

ABC, Madrid
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Jueves, 25-06-1914. Página 9
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