martes, 27 de julio de 2010

OBJETOS PERDIDOS

OBJETOS PERDIDOS
Miles de muertos jalonaron el camino entre Abarran y Melilla. La muerte les sorprendió en apartados campamentos lejos de la seguridad de la plaza. Todos aquellos hombres llevaban encima objetos personales que engrosaron las ansias de botín. Tradicionalmente hemos hablado de cargas de artillería, de munición, de dinero perteneciente a las compañías, de fusiles y cañones. Sin embargo poca atención le hemos prestado a esos objetos personales que todos ellos llevaban encima y que se perdieron en la inmensidad del Rif. Cartas, fotografías, libros y algunas alhajas fueron apareciendo a medida que se reconquistaban las posiciones perdidas. En algunos casos resultó imposible asociarlas a su dueño ya que no se podían identificar aquellos cadáveres que aparecían completamente desfigurados por los rigores climáticos. A pesar de las dificultades, y gracias a la acción de la prensa, se pudieron reconocer algunos que posteriormente fueron entregados a sus familiares. Aquellos objetos perdidos fueron lo único que la mayoría de familias pudieron recibir. Uno de los casos que apareció publicado y se pudo resolver fue el de un anillo que apareció tres años después del derrumbamiento de la comandancia.

EL ANILLO
El joven capitán no pudo cumplir la orden recibida de su superior. Al mando de su compañía formaba parte del intento de convoy que desde Annual se había organizado atendiendo a las angustiosas llamadas del comandante Benítez. Las tres columnas estaban al frente del teniente coronel Núñez de Prado. Este, ante la imposibilidad del avance, decide enviar al joven capitán para que comunique al coronel Arguelles el fracaso del intento de ayuda. Nuestro capitán pudo llegar hasta el campamento donde el jefe de la circunscripción le ordena que vuelva grupas y comunique al jefe de Regulares que no ceje en el intento. En el camino de vuelta hasta posiciones avanzadas es alcanzado por una bala y muere entre los barrancos que comunican ambas posiciones. Su cadáver queda abandonado y solo. En algún momento uno de los hombres de su compañía desvalija a su jefe de cuanto lleva encima. Se llamaba Carlos Zappino Zappino, tenía veintiocho años y mandaba una compañía de Regulares.
Capitán Carlos Zappino, muerto en combate el 19 de julio

Un año después de la muerte de Zappino fue juzgado en el cuartel de Santiago Mohamed Ben Amar el Bulador acusado del delito de traición y abandono del servicio. Mohamed era oficial de 2ª de infantería desde el 4 de junio de 1920. Confesó que el 19 de julio de 1921 encontró muerto al capitán de su compañía y le robó todo cuanto encontró en sus bolsillos. Una importante cantidad de dinero y varias alhajas que al parecer entregó al ser detenido. El tribunal fue presidido por el general Palou y actuó de Fiscal el comandante Ramírez. Como defensor del acusado se designó al capitán de artillería Alejandro Velarde. Este intentó sin éxito presentar atenuantes acerca del arrepentimiento de su defendido pero el tribunal rechazó todos sus argumentos. En su contra influyó sin duda el probarse que tras desertar del grupo intervino en la toma de Nador y la matanza de Arruit. Ramírez solicitó la pena capital y el tribunal envió el caso para que lo conociera y aprobara el general Burguete, ya que los casos de traición no iban al tribunal supremo de Guerra y Marina. ¿Entregó Mohamed todos los objetos pertenecientes a Zappino? Parecía que sí pero el tiempo aun depararía un nuevo giro al caso.

En diciembre de 1924, tres años después de la derrota Ricardo Zuricalday Otaola Arana(Bilbao 1877-Bilbao 1969), capitán de Garellano 45, se enteró de la existencia de un anillo que le vendió un rifeño al provisionista del ejercito Ángel Romero. El oficial albergaba la duda de que pudiera pertenecer a alguna víctima de los sucesos de julio y se puso en contacto con el corresponsal en la plaza de ABC.

Ricardo Zuricalday de Otaola Arana

El sello representaba un escudo de armas que podía facilitar el reconocimiento por parte de la familia. Finalmente el vespertino madrileño incluyó un dibujo del mismo y salió publicado el jueves 4 de diciembre, día de Santa Bárbara, patrona de los artilleros.

Dibujo publicado por ABC

Ese día en Melilla se celebraron funelares en recuerdo de cuatro jefes pertenecientes a la 2ª promoción de infantería y que habían caído en combate en el territorio marroquí. Se trataba del general Serrano, los tenientes coroneles González Tablas y Temprano y el comandante Julio Benítez. Junto a esta noticia se reproducía un dibujo en el que se podía ver perfectamente las características del anillo con la esperanza de que fuera reconocido y devuelto a la familia. En la parte posterior del mismo podía leerse: 18-06-1905- 19-06-1909.
Días después se resuelve el misterio del anillo perdido. El capitán Zuricalday recibe una carta de la Sra. Julia Zappino Riquelme donde le indica que tras ver en ABC el dibujo del sello puede afirmar sin duda que se trata del anillo de su hijo Carlos. Para darle aun más verisimilitud al caso le envía una copia del escudo de los Zappinos que por descontado coincidía plenamente con el que le fue robado al capitán.

Carlos Zappino nació el 28 de mayo de 1893. Era hijo del general Enrique Zappino Moreno (1860-1914) y de Julia Zappino Riquelme. Ingresó en la academia el 28 de agosto de 1909. 2º teniente junio de 1912. Ese mismo año en octubre, junto a su padre entonces comandante general del cuerpo de Inválidos, fueron recibidos por Alfonso XIII. 1er Teniente junio de 1914. Ascendió a capitán el 30 de septiembre de 1918. Tras permanecer destinado en Segovia en el regimiento La Victoria fue destinado en 1921 al Grupo de Regulares de Melilla, que sería a la postre su último destino. La madre del capitán pudo así conseguir recuperar el anillo de su hijo cuando ya parecía imposible poder hacerlo. Imagino que lo debió guardar con el mayor de los cariños hasta su muerte el 4 de enero de 1938.

Carlos Zappino Zappino 1893-1921
Aquel intento de ayudar a los defensores de Igueriben fracasó y entre las tres columnas españolas se produjo un alto número de bajas. El teniente coronel Núñez de Prado resultó herido. Su substituto en el mando el comandante Juan Romero López de África 68 recibió un balazo que le atravesó un pulmón. Falleció en Annual esa misma noche y pudo ser trasladado y enterrado en Melilla. Entre las fuerzas de Regulares las bajas mortales fueron el capitán Zappino, el teniente Francisco Nuevo Soriano y 6 muertos entre la tropa. Heridos resultaron el capitán José Redondo, con una grave herida de bala que le atravesó el rostro, los tenientes Martínez Roselló y González Guzmán, el alférez Tomasetti y 41 de tropa. Entre los regimientos de infantería se contaron 2 muertos y 21 de tropa heridos o contusos. En el parte del día se destacó al capitán Sabaté y al comandante Alzugaray que al frente de tres compañías de zapadores cooperaron en el difícil repliegue de las unidades.



LA FOTOGRAFÍA


¿Quien sería la protagonista de este retrato encontrado en Arruit?

Murió sujetando con fuerza una vieja fotografía. Así le encontraron cuando meses después apareció su cadáver descompuesto. Aquel recuerdo que se negaba a soltar fue el último hilo que le unió a su vida anterior. Tenía tan solo veintiún años y toda una vida por delante. Era uno de los soldaditos españoles que murieron en Monte Arruit, uno más de ellos, y parecía condenado a formar parte del ejército de desaparecidos. Sin embargo aquel retrato al que se aferraba le concedió la fortuna de poder ser reconocido y pasó de ser un esqueleto a bordo de aquellos camiones de la comandancia de Ingenieros a tener nombre y una familia que le añoraba y a la que nunca más volvería a ver.
Cuando se recuperó Arruit y se llevaron a cabo las labores de enterramiento pudieron liberar aquel vestigio de su vida anterior. En la fotografía aparecían una mujer y un niño menor de un año. En el reverso decía:
“A mi querido Francisco, para que siempre que mires esto te acuerdes de quien mucho te quiere, 07-02-1921”.
Los miembros de los equipos de desinfección que le pudieron arrebatar el preciado recuerdo lo entregaron al capellán Agustín Cartón Revuelta (28-08-1896. Capellán 3º 22-11-1922). El páter resolvió entregar la fotografía al enviado de ABC con la esperanza de que la pudieran publicar y la familia reconociera al finado. Francisco pasó junto a sus compañeros a una de las fosas comunes y el retrato fue publicado a mediados de noviembre por el rotativo madrileño.
Pasaban los días y nadie reclamaba la instantánea, parecía que al igual que el dueño sería condenada al olvido. Sin embargo el 6 de diciembre una mujer se dirigió a la capitanía general de Barcelona y en el cuerpo de guardia mostró un ejemplar del periódico afirmando ser ella junto a su hijo quien posaba en aquella página. El oficial de guardia lo comunicó a sus superiores que se debieron conmover y se pusieron en contacto con la redacción del ABC.


Fotografía encontrada en Monte Arruit

Finalmente se supo que se trataba del soldado Francisco Carrera Roig, natural de Barcelona y casado con Natividad Miralles Ruiz con domicilio en la Avenida Meridiana de la capital Condal. Aquella mujer no sabía ni tenía constancia oficial de la muerte de su marido. Imaginemos la conmoción que le debió causar ver su fotografía publicada. Aquel pequeño quedó huérfano y no pudo vivir una vida junto a su progenitor que murió en la flor de la vida. Ignoro si finalmente el capellán Cartón pudo hacer llegar aquel pedazo de Francisco a su familia. Lo que sí se sabe es que Torcuato Luca de Tena, director de ABC, sabiendo que aquella mujer pasaba penurias económicas entregó cien pesetas al capitán general de Cataluña para que las hiciera llegar a la viuda de Francisco. No fue esta la única fotografía que encontraron las columnas españolas al reconquistar las posiciones. En el mismo escenario el sargento del 1º de Zapadores Ramón Bonet encontró otra en la que una pequeña de pocos meses le mandaba cariñosos saludos a su padre. Firmaba Ramona Gloria y no he podido encontrar testimonios acerca de que se hubiera podido dar buen fin a las pesquisas del sargento Bonet.

Retrato de familia encontrado en Monte Arruit

Otras muchas instantáneas y cartas aparecieron en Drius, Ben Tieb y allí donde hubo posiciones españolas. No formaban parte del afán de pillaje y se ajaron al sol sin que nadie las pudiera hacer llegar a sus dueños. En sus crónicas desde Melilla el corresponsal del Noticiero Universal Vila San Juan publicó una carta encontrada entre el ropaje de un soldado muerto. Decía así:
" Es imposible dormir un solo día. Dicen que los moros dan sorpresas y que pasan a cuchillo a cuantos duermen. No sabes lo que se sufre aquí, estoy mucho más delgado apenas como, y por las noches me tumbo abrazado al fusil, despertandome mil veces, porque oigo ruidos extraños alrededor de mi tienda de campaña. Yo creo que he sentido una noche el frio de una gumía rozando mi cuello. Me desperté castañeando los dientes. Esto no es para mi. Yo sirvo muy bien para vender calcetines en casa, pero para esto no. Más vale que que dejen a los moros en paz de una vez, y que nos vayamos a casa".



Retrato encontrado en Monte Arruit

En este caso y otros muchos no se pudo relacionar la carta con el autor. Pero en otras ocasiones no fue así y la postrera despedida pudo llegar hasta las familias. Tras la reconquista de Arruit y entre los restos de la posición se encontró un texto casi ilegible que le fue entregado al mediático Padre Revilla. La había escrito el soldado de Ceriñola Gabriel Sainz García, cartero de su compañía, y dirigida a su padre Emeterio Sainz Martínez. En ella se refleja el sentimiento de abandono que sintieron aquellos pobres soldados tras días de asedio, sin beber ni comer y sometidos al cruel castigo de la artillería y el calor asfixiante. Asumían su destino y lo afrontaban aunque en las últimas líneas se refleja la impotencia de verse abandonados a su suerte sin que desde Melilla se hiciera nada para socorrerlos.
“Padre, reciba el último beso que le dedica este hijo que no le olvida ni un momento hasta que le quede el último suspiro de vida…
Llevamos ocho días de fuego en los que hemos sufrido infinidad de bajas. De nuestra compañía han muerto de cuatro partes las tres y media, y yo he tenido la suerte de haber salvado…
Si en alguna cosa le he hecho pasar algún disgusto, me perdone; es lo último que le pide su hijo.
Su hijo le dedica el último abrazo.
VIVA ESPAÑA, AUNQUE MUERO POR ELLA SIN DARNOS DEFENSA.”

La larga y cruel agonía a la que fueron sometidos los defensores de Arruit resulta difícil de digerir. Siempre ha sido uno de los episodios que más me han conmovido del desastre. Días y días de sufrimiento para acabar siendo aniquilados sin compasión. No es extraño que otra de las cartas que apareció uno de aquellos pobres martirizados hombres pidiera:

“Aquí muero yo y muchos hermanos míos defendiendo a la patria, así que hermanos míos, vengar nuestra muerte…”


EL FAJÍN



Sin duda alguna que entre todos los episodios de Annual hay y seguirá habiendo un halo de misterio que nos hará desconocer para siempre algunos puntos oscuros que ya forman parte de la simbología del desastre. Uno de esos misterios sin resolver es conocer con certeza que fue del general Fernández Silvestre. Hoy en día seguimos sin saber a ciencia cierta que ocurrió durante aquellos últimos momentos y tras morir. Evidentemente me resulta imposible dar respuesta a este enigma aunque entre las hemerotecas he encontrado algún testimonio poco conocido que aportaré ya que parece verosímil. Pero como en este articulo de trata de objetos perdidos intentaremos descubrir que fue del fajín y los cordones que llevaba el general. Resulta inevitable asociar su paradero al del propio Fernández Silvestre y algunas de las versiones que se llegaron a publicar resultan cuanto menos curiosas.

Larache, 24 de Junio de 1913
Manuel Fernández Silvestre asciende a Brigadier. En Larache donde es tremendamente popular se recibe la noticia con alborozo y hasta se organiza una colecta con el fin de regalarle un fajín. Para que las clases menos pudientes pudieran participar se estableció que la aportación máxima sería de diez reales. No fue este el único fajín que recibió el nuevo general. El miércoles 25 llegó a Larache procedente de Madrid el teniente coronel Bermúdez de Castro que entregó a Silvestre otro fajín regalo de Alfonso XIII. Nunca sabremos cual fue el elegido por el comandante general el día que murió en Annual.
Viernes, 22 de julio de 1921.
Todo se desmorona a su alrededor. Desde la entrada de la posición, y rodeado ya de muy pocos, el general debía estar sufriendo una tremenda conmoción. Ya ni tan siquiera intentaba evitar que corrieran despavoridos sus soldaditos. En aquellos últimos momentos aun quedan sus fieles Manera, Hernández y pocos más, ya que otros muchos prefieren caer luchando e intentar alcanzar el Izzumar. De aquellos momentos nos queda el testimonio del teniente Arias Paz y el resto de sus hombres. Sin embargo, desde una loma próxima, un joven teniente médico le observa con sus prismáticos y aporta su testimonio meses después de la desaparición del general. Carlos Puig Quero estaba recién salido de la academia de Sanidad militar y el grupo de Regulares era su primer destino. La orden era situarse junto a su compañía en una loma situada a doscientos metros del campamento y resistir allí hasta que todas las tropas hubieran abandonado el campamento. Posteriormente debían cubrir la retaguardia de la columna.. En aquel momento se ajustó los prismáticos y esto fue lo que vio:

“Yo esperaba una orden de retirada que no venía. Se habían olvidado de nosotros. Llegue a estar casi solo. Aquí y allá unos pocos regulares tendidos entre peñas disparaban aún con una sangre fría admirable. Cogí los gemelos y mire hacia el campamento. Fernández Silvestre, en pie, gesticulaba. Dos jefes y un sargento de radiotelegrafía estaban a su lado. El brazo derecho del general señalaba el camino donde se iniciaba el desastre, con un ademán de desesperación. Su mano muy abierta, engarabitaba los dedos. Gritaba algo, que naturalmente yo no podía oír. Pareciome que los acompañantes le rogaban se apartara de allí y que él se negaba. Tuve la impresión que no quería volver a Melilla, de que llamaba a grandes voces a la muerte redentora… Y la muerte le oyó. Un turbión de moros apareció al final de la cuesta. Subían a la carrera, dando alaridos, disparando sus fusiles, alzando sus gumías y sus cachiporras. El general anduvo algunos pasos, como ofreciéndose al cruel enemigo implacable. Le vi vacilar, llevarse las manos al pecho, luego a la cabeza y caer de boca. ¿Cuántas balas penetraron su cuerpo robusto? Se agitó un segundo, en postrera convulsión agónica y después quedó quieto, los brazos extendidos, pegado al suelo. Las piernas algo separadas. Los que estaban con el fueron a acercársele. Debieron ser heridos también. Y se metieron dentro. Y llegó la ola rifeña. Por la ancha entrada del campamento, saltando sobre el cadáver de Silvestre y sobre otros cadáveres caídos allí cerca, penetró en Annual…”

El testimonio del teniente Puig no fue publicado hasta meses después del desastre. No fue fruto de un arrebato sino más bien una reflexión bastante bien estructurada. Los dos jefes a los que se refiere serían sin duda Manera y Hernández, y el sargento podría tratarse de Vicente Domper Coll (del centro electrónico y de comunicaciones), muerto en la retirada. ¿Tiene credibilidad? En todo caso no es el único testimonio que señala que no se suicidó en su tienda como apuntan otros muchos testigos. Lo que sí parece claro es que en el momento de su muerte llevaba puesto tanto el fajín como los cordones de ayudante. ¿Que fue de ellos? Repasemos las hemerotecas.

Miércoles, 3 de agosto de 1921. La Correspondencia de España.
Aparece la primera noticia sobre el fajín de Silvestre. El corresponsal afirma que Abd el Krim se pasea de zoco en zoco llevando el rojo fajín que perteneció al general. También se ofrecen detalles del entierro del coronel Morales.
Miércoles, 17 de agosto de 1921. La Libertad.
Los medios se hacen eco de una publicación de la Gaceta de Melilla en la cual se desmiente categóricamente que el fajín de Silvestre esté en poder de Abd el Krim. También se afirma que su cadáver no fue descuartizado.
Martes, 13 de septiembre de 1921. La Correspondencia de España.
Se halla el cadáver de Fernández Silvestre. No en el mismo campamento, sino a la salida del mismo. Se desmonta la teoría del suicidio. El cuerpo fue encontrado por prisioneros españoles. No se precisa si lo enterraron e identificaron el lugar.
Viernes, 9 de diciembre de 1921. La Correspondencia de España. El Diario de Córdoba.
No se habla del fajín de Silvestre, pero sí de otros pertenecientes a los oficiales de Estado Mayor. En la Escuela de Guerra se celebró un acto para depositar las fajas del coronel Morales, Comandante González Simeoni y capitán Sánchez Monje. Los depositaron en un monumento situado en el interior de la escuela. Presidió el acto el general Suárez Inclán. Hay que aclarar que no se trataba de los fajines que llevaban puestos el día de su muerte, por lo menos el perteneciente a Simeoni. Tras la liberación de los prisioneros españoles en febrero de 1923, el capitán Sigfredo Sainz aclaró que el fajín que llevó puesto durante todo el cautiverio fue el que perteneció al comandante González Simeoni y que aun tenía manchas de su sangre .Tan solo se lo quitó cuando junto al teniente Dalias fueron condenados a muerte y lo entregó provisionalmente al capitán Aguirre que también era diplomado en Estado Mayor.
A medida que avanzan las tropas en la reconquista aparecen objetos perdidos. Ese día aparece en Beni Bu Ifrur la montura de un oficial de caballería, con sus iniciales grabadas sobre el cuero. Se trataba de la silla del teniente de Alcántara José Manterola. El oficial murió en Arruit. Por suerte para su familia su cadáver fue reconocido junto al del capitán Triana y ambos pudieron ser enterrados dignamente.
Lunes, 2 de enero de 1922. La Correspondencia de España.
Aparece publicado el testimonio anteriormente citado del teniente Carlos Puig Quero. Su declaración finaliza afirmando que tras la muerte del general aun quedó una sección que se defendía haciendo fuego sobre el enemigo. Fueron los últimos de Annual. Podían ser como afirma Juan Pando una sección de Ceriñola al mando del teniente Honorato Hernando.
Sábado, 28 de enero de 1922. La Correspondencia de España
El propio Abd el Krim afirma tener en su poder el fajín y los cordones de Silvestre. Se relata la crónica de un joven rifeño que dice ser el autor de los disparos que acabaron con la vida del general. Según su testimonio se hallaba junto a un jefe y otro oficial de Administración militar. El joven combatiente indica que le hirió en una pierna y posteriormente vio como se descerrajaba un tiro en la sien.
Jueves, 16 de febrero de 1922. La Correspondencia de España. La Vanguardia de Barcelona.
Riquelme, jefe de la policía Indígena, se entrevista con Ben Chel.lal, Este le entrega algunos objetos pertenecientes a los oficiales prisioneros en Axdir. Los prismáticos del general Navarro, sortijas y algunos relojes. Riquelme los entrega en la comandancia para que sean devueltos a sus familiares. Ben Chel.lal no conoce el destino del fajín.
Jueves, 30 de marzo de 1922. La Correspondencia de España.
Se reciben noticias desde Axdir. El sargento Vasallo se entrevistó con otro rifeño. No sabemos si fue el anterior, que vio el cadáver de Silvestre. Presentaba dos orificios de bala. Uno en la pierna y otro en la cabeza. Cubrieron el cuerpo con piedras y recordaban el lugar donde se hallaba. Al mismo tiempo le ofrecieron al sargento la posibilidad de comprar el fajín. Vasallo lo comunica al gobernador de Alhucemas y este a la comandancia. Las gestiones para intentar localizar el cadáver las llevan a cabo el capitán médico Jurado y Dris Ben Said. Todos los intentos resultaron baldíos. El cuerpo no se hallaba allí donde afirmaban.
Lunes, 14 de agosto de 1922. La Correspondencia de España. ABC martes, 15 de agosto de 1921.
El Alto Comisario general Burguete se traslada a Melilla y desde allí a Kandussi. En la posición revista las columnas que móviles de Salcedo y Fernández Pérez y pasa el día junto a los generales Ardanaz, Palou y Jordana. En la posición recibe una confidencia acerca del fajín. Parece ser que se halla en un aduar próximo a Dar Drius. Ese día se publica en grandes titulares la muerte del coronel Lasquetty y su chófer el soldado Miguel Salvat, pudo salvar la vida el teniente Solanes ayudante de Lasquetty. La emboscada se produjo cerca del Igan Al jefe de policía le amputaron dos dedos para hacerse con las sortijas que llevaba.
Miércoles, 30 de agosto de 1922. La Voz (Córdoba)
Se publica una de las noticias más llamativas de entre todas las que se publicaron sobre el general. Según el noticiario cordobés Fernández Silvestre vive y se halla escondido en un aduar próximo a Argelia. A pesar de que parecía increíble la familia se aferraba a esta posibilidad. El padre Revilla y el propio hijo del comandante le dieron crédito a la noticia.
Viernes, 8 de septiembre de 1922. La Correspondencia de España
Por fin parece que el enigma tiende a ser resuelto. Ese día La Correspondencia adelanta en exclusiva que se ha recuperado el fajín. Días después en Mundo Gráfico podemos ver al comandante Fernández Heredia sosteniendo en sus manos la prenda del general. También se recuperan los cordones de ayudante del teniente coronel Manera. Fueron entregados por un rifeño de Beni Tuzin. El fajín del general estaba forrado de cuero y parecía hallarse en buen estado. Certificó su autenticidad el capitán Bernardo Gil Pina, capitán de caballería destinado en comisión en la comandancia de Melilla y que conocía bien a Silvestre.
El comandante de policía Heredia sujeta en sus manos el fajín

Sábado, 9 de septiembre de 1922. Diario de Córdoba. La Vanguardia
Ambas publicaciones confirman la información adelantada el día anterior. La prenda la recibe el alto comisario para ponerla a disposición de la familia.
Sábado, 23 de septiembre de 1922. La Correspondencia de España, La Vanguardia, Diario de Córdoba.
Llega a Madrid procedente de Melilla el soldado de Wad Ras Carlos Díaz de Mendoza Guerrero. El joven infante era hijo de los actores Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero. Pero su aparición en prensa fue debida a que él personalmente fue el comisionado para entregar en el ministerio de la Guerra el fajín del general. En nombre del ministro lo recibe el teniente coronel López Lamela, jefe del negociado de Maruecos. El enigma del fajín parecía resuelto. ¿Fue así? En los días y meses siguientes la noticia desaparece de todos los diarios. No fue hasta meses después que encontré la confirmación de la resolución del enigma del fajín.
Viernes, 19 de enero de 1923. La Vanguardia
Entrevista a Manuel Fernández Silvestre Duarte. En la misma, Bolete afirma ya sin ninguna duda, que no tienen esperanza alguna de encontrar con vida a su padre. La no aparición del cadáver alentó las esperanzas de la familia, aunque finalmente se rindieron a la evidencia.

A raíz de la tragedia de Annual yo creí que mi padre había muerto, y porqué lo creí me vestí de luto. Más pasado algún tiempo, al ver que no aparecía el cadáver, tuve alguna esperanza, que también se desvaneció al presentar los moros el fajín que mi padre llevaba puesto.
De encontrarse su cadáver, yo lo reconocería, porque su cuerpo está lleno de cicatrices que son inconfundibles. Una de ellas ha dejado en la cabeza una huella que no desaparecerá mientras exista su cráneo. En las manos, en los brazos y en los hombros se contaban 27 heridas, todas bien señaladas.
Se me ha entregado el fajín de mi padre y por cierto que ni en la faja ni en los entorchados se ve señal alguna de violencia. ¿Cómo puede concebirse esto? ¿Si le fue arrancado después de muerto no hubiera alguna huella trágica?

Las preguntas de Bolete quedaron sin respuesta. Yo, tantos años después, me hago otra a la que tampoco podré dar contestación. ¿Que fue de la faja cuando Bolete murió en combate en la guerra civil? Tal vez lo enterraron junto a él en Villaviciosa de Odón. Aun, hoy en día, sigue abierto el enigma del fajín.


Bolete y su padre



Bibliografía
Hemeroteca La Vanguardia. 1921, 1922 y 1923
Hemeroteca ABC 1921, 1922, 1923 y 1924
Hemeroteca La Correspondencia de España 1915, 1921, 1922 y 1923
Hemeroteca Diario de Córdoba 1921, 1922 y 1923
La Voz 1921, 1922 y 1923
Mundo Gráfico 1921, 1922 y 1923
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12 comentarios:

  1. Me quedo sin palabras fantástico artículo amigo, un saludo desde Albacete, donde algunos Albaceteños murieron también en este desastroso lance.

    un saludo

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  2. Javier, como siempre, fabulosa aportación. Siempre me ha fascinado el lado humano del desastre. Tras la fría estadística de operaciones, unidades y bajas, me ha atraído el día a día de aquellos pobres diablos, llevados al matadero por las circunstancias y por el valor beodo del momento. Te supongo conocedor de que cuando se proclamo el fin del Protectorado y se exhumaron los cadáveres de la tumba colectiva de la Cruz de Arruit para darles cristiana y, espero, definitiva sepultura en el Panteón de los Héroes del Cementerio de la Purísima de Melilla, se encontró una larga lista de objetos personales que, tras ser exhaustivamente inventariados, se volvieron a depositar conjuntamente con las cenizas de sus propietarios.
    Recibe un cordial saludo y mi eterno agradecimiento por tu esfuerzo mensual.

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  3. !!expléndido!! solamente una observacion, Pando Despierto en su libro el mundo militar atraves de la fotografia 1840-1927, tomo III, 2008, pag,s 672 y 673. Ofrece una versión y asegura que el fajín de Silvestre está localizado y en manos de ¿una familia?.Por lo visto se le entregó a su hijo en 1923 y permaneció en su poder hasta su muerte en combate en 1937, que paso a sus hermanas y después a esa familia.

    UN SALUDO Y ADELANTE

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  4. Gracias por tu observación, aun no he podido adquirir el libro del profesor Pando. No resultaría descabellado que las hermanas a su muerte lo hubieran donado a esa familia.
    Ojala y así podamos finiquitar el enigma del
    fajín.
    Gracias y saludos

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  5. Magnífica página. Muy buena aportación a la desgraciada Historia de España de principios del siglo XIX (como continuación a la no menos trágica de los últimos años del XVIII).
    ¿No aprenderá nunca la casta política?

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  6. Por cierto, recomiendo unos fascículos publicados hace casi 40 años titulados "España en sus héroes".

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  7. Precioso ,mi abuela me lo conto ella decia: el desastre de annual murio mucha gente su hermana y cuñado entre ellos. Tengo una foto de mi abuela con su hermana cuando el desastre se ve todo destruido. Gracias por todo

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  8. Que tragico suceso!.La história de un ejercito no es solo la de sus victórias,sino tambien de sus derrotas.Estos soldados (desde un número hasta un capitan general con mando en plaza;todos son soldados)han sido olvidados por los hechos que propiciaron las desgracias en marruecos.Unos por ocultar su incompetencia y otros por no afirmar que utilizaron el desastre en provecho propio.Hoy dia hay quien ha donado millones a los "heroes rifeños que luchaban por su libertad",pero no honra a quienes en medio del valor o el terror paroxístico fueron exterminados sin cuartel. Esperaba yo un acto o festejo en este pasado año de 2011 en memoria de aquellos desdichados...pero veo que seguimos tal cual.
    Valga aquí mi reconocimiento humilde con un nudo en la garganta desde mi acuartelamiento en Ronda.!Vivan los pobres y olvidados heroes de Annual!.

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  9. Genial artículo, como todos los de este blog. ¡Honor y Gloria a todos aquellos héroes!
    Saludos de un Infante de Marina del Tercio de Armada.

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  10. Se queda uno sin palabras al leer estos relatos tan cercanos al propio soldado, a sus miedos y sus valores.. a las vidas rotas y al sufrimiento que les produjo una situacion desesperada, que solo es soportable con una gran fuerza ineterior. El Desastre de Annual, que precedio al asesinato de miles de soldados españole indefensos
    en Monte Arruit, cuando ya se habia pactado la rendicion no tiene nombre.
    A todos ellos mi respeto y lo mejor que podemos hacer es recordarles y honrarles.

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  11. Mi abuelo fué uno de los que acudió a la llamada de esa carta, vengad nuestra muerte! ... por entonces, según él contaba, de voluntarios marchaban los pares o los impares de una formación, la suya, San Marcial 44, Batallón expedicionario del Regimiento del mismo nombre acuartelado en Burgos.
    Contaba que muchos no volvieron, y contaba cosas " del moro " que te hacian sentir verdadero pavor, siguiendo sus pasos he llegado hasta este blog, y seguiré buscando para saber como se vengó esa sangre derramada.
    Que nunca les olvidemos, a los de a pie, y a todos los que allí dejaron la vida.

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  12. Hice el servicio militar en Regulares n°52, lo primero que nos hicieron cuando llegamos a Melilla fue llevarnos al cementerio donde estan los pantalones de los caídos en Annual.
    Escuche el podcast de Histocast donde narran lo sucedido a fondo.
    Gracias a todos por divulgar la historia y así que no caiga en el olvido.
    Un saludo de un soldado Regular.

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